El Cafecito

Me llamo Rojo: abriendo la mirada hacia las posibilidades turcas, por Carlos Alberto Ruiz

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Las posibilidades de la literatura como elemento trasformador de la personalidad resultan incalculables. Las direcciones que puede tomar la conciencia tras la lectura son infinitas e inevitablemente resultan evidentes.

Bajo esta apercepción, la novela, el cuento, funcionan como detonadores de lo anecdótico, forjadores de conocimiento; pero sobre todo, trabajan la motivación del pensamiento y la reflexión.

En este sentido, la literatura y su ejercicio más público, no entiende de lectores menores o mayores, eruditos o indoctos; tan sólo el imaginar tales adjetivos resulta por demás vulgar. La lectura es posibilidad y su secuela es la apropiación de una experiencia ajena con todo lo que ello significa.

El referir que los libros marcan, constituye un cliché por demás auténtico: la lectura puede provocar cicatrices permanentes y de gran visibilidad. Irónicamente, muchas veces la historia que marcó de una forma profunda no precisamente es aquella con la que se alcanzó mayor identificación, lo cual distingue que la mente no entiende de caprichos ni concede voluntades.

Tras estos, ligo la obra Me llamo Rojo (Benim Adım Kırmızı), una novela  del turco Orhan Pamuk, situada en el Estambul del siglo XVI, cuya trama envuelve a la intriga, la traición, la política, el amor y el sexo bajo la particular percepción de la sociedad islámica.

La impresión latinoamericana hacia el Islam y sus practicantes se encuentra enormemente sesgada por distintas circunstancias, y es en ese sentido que Me llamo Rojo constituye un trabajo destacado no únicamente por su extraordinaria estructura narrativa, sino también porque su lectura representa un ejercicio didáctico que nos permite acceder hacia lo más íntimo de las prácticas sociales de la cultura otomana a partir de un testimonio legítimo y de primera mano como es el de Pamuk, quien en esta novela ataca con toda su capacidad literaria y dotes de historiador.

En la misma proporción que Cien años de Soledad revela la esencia de la cultura y naturaleza latinoamericana,  Me llamo Rojo hace lo propio al aproximar a sus lectores al Estambul del tiempo de los sultanes, en escenarios suntuosos y un clima de agitación social provocado por las expresiones artísticas, que no permite menos que conseguir un amplio y detallado  retrato de una sociedad, que en nuestro caso, conocemos escasamente.

Sin embargo, algo que destaco de la experiencia particular con esta obra, es el hallazgo de identificar que la vulnerabilidad del individuo ante el deseo y la pasión, queda más allá de ubicaciones geográficas o contextos religiosos. El amor y sus consecuencias, tal como retrata Pamuk, sostienen una universalidad infinita que los sujeta como médula de las favorables y aberrantes acciones humanas.

Me llamo Rojo, es una novela que marca, no meramente por sus particularidades contextuales o la cantidad de información que ofrece, también lo hace por el carácter genuino de un Orhan Pamuk que se despoja así mismo de sentimentalismos, para compartirnos su historia y la de su pueblo, con una veracidad asombrosa alejada de todo juicio.

Carlos Alberto Ruiz Maldonado es Licenciado en Comunicación por la Universidad Justo Sierra. Actualmente se desempeña como coordinador de la asignatura de Historia Moderna de México en la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas del IPN. Su trabajo puede ser revisado en: http://carlosarm.blogspot.com

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