El Cafecito

Troma Films, movies of future, por Salvador Plancarte Hernández

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Duchamp, coloca un urinario en un museo y le llama arte, he ahí la comparación más fiel al arte cinematográfico de Lloyd Kaufman. Recién he terminado de leer Make your own damn movie,[1] libro editado por ST. Martin’s Griffin, y creado por Lloyd Kaufman. El éxito particular de este libro que se enfoca a enseñar cine por medio de los secretos de un director renegado, se da en traer a colación precisamente el estilo de Troma. Así, haciendo un poco de memoria particularmente me ha sido difícil tener acceso a este material si no es solamente por pedido, de tal forma que realmente vale la pena contextualizar y mencionar que diablos es la Troma.

Troma, fundada por Michael Herz y Lloyd Kaufman, es la productora independiente más antigua de Estados Unidos, ahora una verdadera institución. Exceso de sangre, exceso de sexo, exceso de desnudos, exceso de vísceras, exceso de transexuales, exceso de cabezas aplastadas, exceso de humor grotesco, exceso de eyaculaciones, flatulencias, vómito y defecaciones, exceso de descuidos en producción, exceso de imbecilidad, y exceso de diversión. De esta forma burda se puede definir el estilo de Troma, que ha influenciado a Trey Parker y Matt stone, Tarantino, Pancho Perez y Prabda Yoon.

Se dice que se aprende de las obras maestras, pero se aprende aun más de los filmes malos. Troma es semillero de falta al respeto por el arte cinematográfico, sin embargo resulta fascinante. Filmes como la ahora ya franquicia, El vengador tóxico (1985), Kabukiman (1991), Tromeo y Julieta (1996), o Terror Firmer (1999), esta última una lección de los avatares en la producción, el filme intenta ser el intento de un filme, donde para empezar el director es absurdamente invidente. En la primera escena, una asesina serial arranca la pierna de un peatón, acto seguido inserta sus manos en la barriga de una chica embarazada, para extraerle el feto, creándose el toma y daca con dicho feto.

Troma es ejemplo de franquicia, con fieles seguidores en todo el mundo, el logotipo de Troma y su slogan películas del futuro, lleva intrínseco esta serie z, y exceso de mal gusto, siempre teniendo en cuenta sus fortalezas, no solamente como ejercicio de mal gusto como Waters lo experimenta en Pink Flamingos (1972), sino como un sello particular, a esto se añade el aire de explotación por parte de Kaufman, al incluir en, hasta la fecha cuatro de sus cintas, el mismo choque de carros, algo ya marca de la casa, o el utilizar a la estrella porno, Ron Jeremy, o a la estrella de Motörhead Lemmy Kilminster, junto con la utilización para su promoción de estrellas que de jóvenes rodaron para la productora como Mel Gibson.

Troma tiene su propio festival cinematográfico, y de hecho su propia ciudad, Tromaville; su propio programa televisivo; sus propias edecanes, trommettes; incluso su propia definición de mujer, en inglés la palabra woman, lleva la palabra man, una aberración, de tal forma que adoptan el término Gyno, para referirse a todo el sexo femenino.

Troma retoma el cine como entretenimiento, sin embargo el acercamiento a esta imaginería burda es la que dota de sentido a sus filmes, y es precisamente este afán de explotación la que crea grandes lagunas en la calidad de sus filmes, cuando se tienen realmente pocos recursos y se intenta realizar una película seria, es así que en filmes como Los surfistas nazis deben morir (1987), Maniac nurses find ecstasy (1990) o Sardu (1976), encontramos, argumentos absurdos, actuaciones asquerosas, dirección amateur, enfermeras en ropa interior, cuchillos y metralletas, enanos succionadores de cerebros, adolescentes neonazis confundidos con su sexualidad, y definitivamente un verdadero repelente por cualquier tipo de cine, incluso las superproducciones. Por el contrario inestimablemente se recomiendan otros filmes como Vegas in space, un entrañable mundo en una maqueta interestelar llena de travestís, donde Ed Word parecería Orson Welles, o Canibal the musical, japoneses indios con tipis verdaderos, que enseñan kung-fu, aunque sea distribuida por la Troma es un filme en toda regla de los estándares de calidad. Y ópera prima de los creadores de South Park.

Finalmente, el acercamiento a la Troma requiere una mentalidad específica, para algunos es basura, para otros preciosa basura. Es realmente difícil que se haya visto algo así, o que incluso se piense en cine para crear algo como lo que realiza la Troma. WARNING THIS IS A TROMA MOVIE!


[1] KAUFMAN Lloyd, Make your own damn movie, ed. St. Martin´s Griffin.

Salvador Plancarte Hernández es Licenciado en Comunicación Medios Masivos, actualmente estudia la Maestría en Estudios Cinematográficos en la Universidad de Guadalajara.

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