El Cafecito

Môjû, por Salvador Plancarte Hernández

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Lo bello no es una sustancia en sí, sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra.

Tanizaki

Hazme llorar de alegría, corta mis brazos y mis piernas,

Corta este cuerpo en pedazos.

Aki

Môjû

Dirigida por Yasuzo Masumura

Historia Original: Rampo Edogawa

Adaptación: Yoshio Shirasaka

Sinopsis

Michio, un escultor ciego, rapta a una modelo de la que admira su cuerpo (Aki), la lleva a su estudio, un lugar bizarro de esculturas gigantes y la fuerza a posar para hacer una escultura de ella. Él se obsesiona con explorar los sentidos, al principio Aki intenta escapar y más tarde pierde la vista, sucumbe ante la fascinación para llevar al máximo ambas ambiciones.

Trinidad

Desde el inicio del filme se nos presenta a los protagonistas, Aki y Michio únicos personajes junto con la madre, que interactúan en el filme y a la vez el inicio nos da pistas del entorno y comienza a meter al espectador en un mundo sin luz y de gustos no comunes. Aki, lleva una vida de modelo, la misma que lleva después de ser raptada, sólo que en niveles diferentes. Michio, el escultor, es un personaje solitario totalmente entregado a su pasión, el reconocimiento de las formas femeninas es su entorno habitual, cuando conoce la escultura de Aki, se subliman sus sentidos para llegar a una obsesión, amor a primer tacto, un filme que actúa como un tributo a los sentidos, donde se lleva el hedonismo a un grado extremo.

Aki se nos presenta como una chica con gusto por el arte y sus fotos son en la vena del bondage, desde el principio hay una conexión entre Aki y Michio, sus cuerpos se fusionan, Michio toca la estatua y Aki comienza a sentirlo. En el segundo encuentro se repite la primera escena, sólo que ahora acaricia a la modelo verdadera, ella se comienza a revelar “si no me lastima, no me satisface”, hablando del masaje y repite nuevamente que lo haga más fuerte, Michio tiene ojos en la punta de sus dedos, es su sentido potencial.

Michio fue criado solamente por su madre, a la cual confiesa odiar, sin embargo siempre le ha cumplido todos sus caprichos, se vuelve una relación que en cualquier momento explotaría, la invidencia de Michio evoca ternura y maldad, lo que empieza como una escultura tributo a su madre, termina en la tumba de esta.

El Filme transcurre enteramente con 3 personajes y en 3 escenarios, el museo, la casa de Aki y el estudio de Michio, este a su vez en 3 partes, el estudio en si mismo, el recibidor, y la fachada.

…córtame profundamente y gira el cuchillo

AKI

Bizarro

Môjû se muestra como una película bizarra para el ojo occidental, una película extrema (la muerte de la madre y el final) que para espectadores japoneses se apega a sus paradigmas, donde observar un final trágico es una virtud, no así en occidente donde hace la función de shock, donde se está acostumbrados mayormente a finales rosas y a asistir al cine donde los filmes cumplen un ciclo para salir del mismo relajados; el final quizás sea el mejor ejemplo de acabar un filme en su concepción regional.

El filme se ha consolidado dentro de un circuito de cine de culto, el mismo se distribuye en América por Fantoma, misma que distribuye otros cinco títulos de Mazumura. La distribuidora pertenece a un cine más oscuro, subversivo, bizarro y de culto, la temática bizarra y las imágenes impactantes para occidente han llevado a este filme a un estatus diferente a un filme accesible. Môjû se vuelve una obra de ensayo al dejar abiertas puertas para todo tipo de público, pudiendo englobar Môjû, en cine erótico, de horror, drama y de culto.

“Al mismo tiempo en que empezaba a enamorarme, empezaba a quedarme ciega…”

Aki

Romance

Môjû poco a poco empuja al espectador a ser testigos de la sensibilidad exquisita, donde el contacto físico es climático y la brusquedad y profundidad del contacto se vuelve sublime. Môjû no deja de ser una historia de amor, que influye filmes posteriores y toca el tema des sadomasoquismo en un Tokio que empezaba a confundirse.

El deseo de explorar por medio de los sentidos, se vuelve en ambos personajes su motor de vida, Aki finalmente acepta su condición de invidencia y se entrega a los placeres que puede llevar su nuevo rol, mediante la pasión y el amor de otro nivel. El arte se convierte en obsesión, en una manipulación emocional para dentro de la familia, el amor en agravio a terceros y en una perversa forma “natural” de arte. Michio en una soberbia interpretación, al tocar el cuerpo de Aki, se muestra compulsivo, psicótico y orgásmicamente intenso, la creación obsesiva de Michio, lleva a sus últimas consecuencias, la construcción de su propio imperio, la obsesión que se crea es tremendamente romántica, ya que Michio sólo conoce a su amada por medio del tacto. La exploración de los sentidos, la sensibilidad y un cuerpo perfecto para crear una obra maestra, las formas más intensas de comunicación desde las sutiles palpitaciones hasta los golpes, para un clímax demente.

La pareja se trastorna con el amor que mana de ellos, el tiempo parece perder cualquier significado y el mundo exterior deja de existir, Los juegos eróticos se vuelven más intensos y violentos, de mordida pasan a cuchillos y martillos, de una caricia a la amputación de brazos y piernas, que en su lenguaje es la sublimación de las caricias. Finalmente el único toque de luz que observamos es una lágrima.

Môjû nos recrea una pregunta interesante, el factor de la violencia contra la posibilidad de amor, el filme muestra el punto mas álgido de estos afectos amorosos mediante la violencia, hasta llegar a un sexo tántrico surreal, mismo que ocho años más tarde vuelve a recrear a su forma Oshima en El imperio de los sentidos, la agonía será la ultima forma de éxtasis, ambos deciden tomarse el uno al otro, entregarse, hasta el ultimo momento de su vida.

Cuando Michio viola a Aki, esta comienza a cambiar, es decir, quien cambia no es Aki en sí misma, es su cuerpo quien la cambia, poco a poco la sumisión y el juego SM[1] comienza, de ahí la dualidad a las posturas de apreciación del filme, una película de amor con ternura, cariño y confianza en el cónyuge, o aberrante, con tortura, degradación, mutilación y falta de respeto.

“Silueta, forma y color, no pueden alcanzar el tacto…”

Aki

Filme

La etiqueta de psicópata sexual se remienda, en la actitud de Aki, quien toma un rol, incluso predominante y quien es finalmente quien constituye el final. Masumura con una educación formal en cinematografía utiliza recursos específicos para crear el ambiente deseado, el narrador en la voz en off siempre de Aki nos hace presentes con toda la empatía que significa, durante el filme se sugieren varias escenas de sangre explícita, pero nunca aparecen, la iluminación se torna voyeurística en primera persona, la música juega y construye un choque entre lo emocional y visceral. “Lao tse señalaba que la idea de belleza se desprendía de un ideal estético que aspiraba al vacío, en el que la verdadera belleza no podía aparecer en el mundo material si éste no se despojaba de casi todo”[2].

A través de la oscuridad, se tiene la posibilidad de valorar lo incompleto, que en apariencia para occidente lo es, pero que tiene un trasfondo complejo y puro. El vacío que es la ausencia de contorno en Michio y Aki, se muestra como la gran posibilidad de sentido y algo universal, finalmente la oscuridad hablando en términos visuales es innata al ser humano.

El rapto inicial como punto argumental se desvirtúa gradualmente con la aceptación de Aki, lo mismo sucede con la obsesión, la cual no sólo pierde grandeza, sino que se revierte, a pesar de que la perturbación es innata en el espectador al observar el filme.

El estudio de Michio es bastante amplio y, acorde a la cultura japonesa, está en penumbras, dicha oscuridad exagerada en esta ocasión se ha convertido con el tiempo en estética, por un orden natural, el estudio forrado de esculturas de partes del cuerpo femeninas y un par de esculturas gigantes mismas que tienen de función, un cortejo, intento de escape, copula y catalizador de emociones, qué mejor que un cuerpo desnudo para tratar de adentrarse a el alma del mismo. El estudio es similar a una cueva y la relación de ambos pasa de un nivel intelectual a uno primario, Aki provoca a Michio en reiteradas ocasiones, argue que las partes del cuerpo de sus esculturas son tan grandes, por su visión de bebé y sobreprotección maternal.

El estudio se muestra enorme, para dar una idea del colosal tamaño de la forma femenina que está al centro del estudio, se muestra a Aki, la modelo protagonista que tiene el tamaño de los senos y a Michio el escultor y raptor que sujeta un pezón del tamaño de sus manos. En este mismo entorno casi único en todo el film, se escucha el eco de los protagonistas, ojos, narices, bocas, piernas, vaginas, brazos, oídos, senos, mientras una melodía rosa, contrasta con solemnidad y drama de la voz de Michio, el filme siempre combina sensaciones, la música va de la ambientación de horror a melodías románticas, de lo grotesco a la ternura.

La iluminación cobra importancia en la emoción de los espectadores, creando un ambiente sofocante, intrigante; ésta parece estar desde el punto de vista del espectador, el estudio parece no tener entradas de luz, lo que también produce la claustrofobia deseada y perfila la expresión de los actores con mucha más intensidad, el cine no es realidad y el uso de la iluminación enriquece netamente la condición de los personajes y su empatía con el espectador.

El filme no es explícito en violencia o sexo, pero estos tópicos pesan más que si fueran visibles, la opresión que genera, la efectividad del relato con la puesta en escena, la hacen una de los filmes que a primera instancia dejan huella, un tinte de juego SM.

En la ultima línea que Aki menciona, Mazumura sugiere que quizás todo fue contado y somos espectadores de un hecho que pudo suceder, le da un toque de veracidad,  aunque el cine no es realidad, esta voz en off se puede interpretar como un eco de su tumba, por lo tanto escuchamos a un personaje que siempre estuvo muerto, los últimos minutos del filme, establecen el cambio de carácter de Aki. A primera vista esta brusquedad en el cambio de actitud que Mazumura decide no tocar delicadamente ni hacer notar la evolución de su carácter. Aki podría pensar que el único motivo para disfrutar de la tortura y llevar la pasión a tales excesos, es debido a que es la única salida, la misma a la que se entrega, al tener que sufrir de una forma u otra, aprende a disfrutarlo y a salirse con la suya, su idea inicial de escapar, de la única forma posible, en un nivel orgásmico. La habitación siempre oscura crece en las tinieblas para los espectadores conforme pasa la película y Aki comienza a perder la vista y a dejarse llevar en ese mundo de oscuridad y florecer táctil.

La escena final es la cúspide y una de las más sublimes que se pueden recordar mientras Aki y Michio hacen el amor, sobre la gigantesca estatua, ella permite que el escultor culmine su obra descuartizándola para de alguna forma recrear también un doble suicidio, con el poético plus de que cada miembro que se secciona provoca el mismo efecto sobre la obra en proceso, Mazumura se salta el drama de sangre para provocar que la estatua caiga en pedazos, creando un mausoleo impecable de una belleza inquietante.

“Eso que generalmente se llama bello no es mas que una sublimación de las realidades de la vida”

Rampo Edogawa

Rampo Edogawa, es uno de los escritores mas reconocidos de Japón, nace en 1884, y muere en 1965, siendo el 28 de junio, día de su muerte, un aniversario luctuoso del país; fan excepcional de Edgar Allan Poe, como escritor, sus novelas se han adaptado al cine desde los años 20, recién incursionado el cine en Japón; hasta la fecha, en total 32 de sus novelas o historias cortas se han adaptado para cine o televisión. El filme que seleccionamos, Môjû, adaptación de 1969, posee otra adaptación en el 2001, y la historia original se publica en un periódico en 1931; más tarde, en 1963 la novela de John Fowle, también llevada al cine, retoma en mismo camino.

La historia original escrita por Rampo cuenta un asesino serial ciego que al masajear a una chica la desmembra y reparte sus piezas por Tokio, Masumura transforma la historia hasta darle un tinte casi minimalista, donde en sus propias palabras, “el amor toma la forma de sadismo y masoquismo.”

“…hasta que cambiamos a cuchillos para extraer nuestro ecstasy”

Japón y oriente

En general el cine de Japón y oriente se entiende de otra manera, la forma, composición, montaje, actuación, ritmo, estética… pero al referirnos a su puesta en imagen y temática del sexo y violencia automáticamente rompe cualquier paradigma occidental, apreciable en series como Guinea pig, Guts of a virgin, o en realizadores como Miike Takashi o Shinya Tsukamoto, el sexo esta severamente condenado y controlado, pero se puede disfrutar en privado, algunas veces desde la más aberrante de las perspectivas. Lo mismo sucede con la violencia inexistente en la realidad, pero que llega a extremos extasiantes en la imaginación de los creadores, de ahí que se hable de la doble moral japonesa, ciudadanos políticamente correctos en público y maniacos depravados en privado.

El cine japonés nos ha legado una de las cinematografías más alucinantes que existen, de entrada Asia es desconocida en occidente, esto aunado al exceso creativo y enfoque temático de algunas producciones la hacen propias del culto, cercanas a lo bizarro más delirante.

50 y 60

En los 50, con la revolución económica y social, el cine erótico en Japón, recrea filmes a contracorriente, productoras especializadas en un género luchando contra Godzillas y dramas épicos que se repetían una y otra vez, “es el nacimiento del cine de evasión, hedonista y nada comprometido con las tradiciones milenarias, el cine que pronto acogerá, una de las mas perversas y trastornadas filmografías de exotismo violento”[3]. A finales de los 50 se empiezan a producir las llamadas Pinku eigas (películas rosas-eróticas) aunque es hasta Daydream de Tetsuji Takechi, que en 1964 se consolida el genero; en 1969 año de la realización de Môjû, casi la mitad de la producción japonesa entraba en esta categoría “este boom provoca el temor de los censores del gobierno, pero antes de que estos pongan en marcha sus tijeras, la misma industria del cine redacta el Eirin, una forma de autorregulación que evitaba los cortes mediante la ocultación de genitales… El sistema contenta a los censores, pero en compensación, los argumentos de las películas se vuelven mucho mas sucios, depravados y enfermizos[4]. Consecuencia de esto se producen filmes eróticos más extremos y de alguna manera lo que se denomino erotismo grotesco (erogro) sadomasoquismo y demás variantes. A finales de los 50, fue el país con mayor producción mundial, “en 1960 los cinco estudios mas importantes de Japón produjeron 547 películas contra las 154 de Hollywood”[5] Una producción incluso mayor a la Indu. Mas allá de Mizoguchi, Ozu, Kurozawa, Kitano, Takeshi, la concepción occidental de cine japonés se referencia de samuráis, estoicos guerreros, freaks sexuales, monstruos gigantes, artes marciales, violencia y sexo; Môjû representa uno de los filmes más influyentes de su época por la mezcla aberrante con la esteticidad autoral, el horror, erotismo, sadomasoquismo y arte.

Ficha técnica

Môjû

Título internacional: La bestia ciega, Ciega obsesión, Blind Beast, Warehouse

Año: 1969

Director: Yasuzo Masumura

Historia Original: Rampo Edogawa

Adaptación: Yoshio Shirasaka

Duración: 86 min

País: Japón

Actores:

Michio – Eiji Funakoshi

Aki – Mako Midori

Mother – Noriko Sengoku

Producción:

Hiroaki Fujii

Masaichi Nagata

Masaichi Nagata

Kazumasa Nakano

Música: Hikaru Hayashi

Fotografía: Setsuo Kobayashi

Montaje: Tatsuji Nakashizu

Dirección de Arte: Shigeo Mano

Bibliografía:

ZINÉFILO, Alex. La noche de los sexos violentos Ed. Glenat Biblioteca Dr. Vertigo (1999)  España.

TOMBS, Pete. Mondo Macabro – El cine más alucinante y extraño del planeta Ed. Circulo Latino – Sitges Festival Internacional de Catalunya (2003) España.

TANIZAKI, Junichiro. Elogio de las sombras. Ed. Siruela (2005)

The Internet Movie Database (http://www.imdb.com/title/tt0140384/)

Filmografía:

“Mojuu” Mazamura Yasuzo – Japón (1969)

“Imperio de los sentidos” (Ai no corrida) Oshima Nagisha – Japón (1976)

“The collector” William wyler – UK-USA(1965)

“Tokio decadence”(Topazu) Ryu Murakami – Japon (1992)

“Tiresia”  Bertand Bonello – Francia / Canada (2003)

“Átame” Pedro Almodóvar – España (1990)


[1] De las siglas en ingles, Slave and Master.

[2] Tanizaki. Elogio de las sombras.

[3] Pete Tombs. Mondo Macabro.

[4] Alex Cinéfilo. La noche de los sexos violentos, p.216.

[5] Pete Tombs. Op. Cit.

Salvador Plancarte Hernández es Licenciado en Comunicación Medios Masivos, actualmente estudia la Maestría en Estudios Cinematográficos en la Universidad de Guadalajara.

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