El Cafecito

Héroes de ciudad, por Mariana Torres Ruiz

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Según la definición de la Real Academia Española “héroe” es “varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes”; para muchos la palabra remite inmediatamente a personajes que intervinieron en la historia y que han trascendido por sus palabras o por sus actos, dichos o hechos en una situación crucial; para otros tantos los héroes llevan máscara, capa y trajes ceñidos para salvar al mundo. Para quien escribe estas líneas los héroes están en las calles, en taxis o en una tienda de abarrotes.

Porque sí, amables, lectores, en esta jungla citadina y cotidiana, donde dar los buenos días es “cosa de viejitos”, ser amable detrás de un mostrador es asunto del pasado, o dar las gracias es considerado un acto inútil; ya no se diga de las notas rojas del acontecer diario donde “Tongo le dio a Borondongo y Borondongo le dio a Bernabé” que son tan comentadas y leídas, es digno de reconocer que todavía hay gente de la, casi desaparecida especie, buena.

En varias ocasiones he sido “descuidada” (entiéndase como eufemismo) y he olvidado mi bolso por lo menos, de las que recuerdo perfectamente, ocho veces: en un camión, en la Casa de la Cultura (ahí en dos ocasiones durante dos años consecutivos cuando se realizaba la Feria del Libro y, aunque sé que es difícil de creer, las dos veces encontradas por la misma persona), en varios taxis, en una tienda; por otro lado he dejado las llaves del coche o de la casa pegadas en la cerradura, y todas, absolutamente todas las veces, personas anónimas me han devuelto mis cosas o me han alertado de mi olvido. Es obvio que todos ellos han sido mis héroes.

Esta brevísima nota es mi humilde homenaje a todos aquellos que llaman a los dueños de las carteras o los celulares que se encuentran en el lavabo de algún baño, a los que devuelven el dinero cuando les dan cambio de más, a los que avisan al mesero que su cuenta es incorrecta pues les cobraron menos, a los que respetan los señalamientos para discapacitados o ceden su turno en la fila del banco a la mujer embarazada. Porque algo es innegable, actualmente un héroe no es quien se pone una piedra a la espalda para incendiar algún predio, o quien navega por los siete mares luchando contra fieras terribles o quien tiene una doble identidad que oculta bajo un antifaz;  los héroes son quienes tienen las agallas de realizar pequeños actos heroicos que dan aliento en medio de tanta desazón. Confío que estas personas que en algún momento me salvaron, continúen ganándole batallas a la indeferencia por el prójimo, y que en donde quiera que ahora estén, continúen rescatando a sus semejantes de la cada vez más arraigada incredulidad de que el ser humano todavía puede salvarse.

Mariana Torres Ruiz es Licenciada en Letras Hispánicas y Técnico Superior en Actuación; ha participado como actriz en varios montajes de la región; textos suyos han sido publicados en las revistas Talleres, Tierra adentro y Parteaguas; actualmente es Jefa del Departamento de Fomento a la Lectura, en el Instituto Cultural de Aguascalientes.

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