El Cafecito

Ahora lo ves, ahora no lo ves, por Dorismilda Flores Márquez

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La sorpresa en este primer mes del año, en asuntos de medios, ha sido la salida de Carmen Aristegui del noticiero Hoy por hoy, de W Radio, luego de que no le fuera renovado su contrato, pese a sus altos niveles de audiencia y, sobre todo, de credibilidad; el argumento fue la “incompatibilidad editorial”.

Resistiendo la tentación de centrar la reflexión en la decisión de sacar del juego a Carmen Aristegui y en origen de tal decisión, quiero poner en la mesa el cuestionamiento en torno a las implicaciones de silenciar una voz crítica, como la de Aristegui, en un contexto como el nuestro.

Significa mucho más que escuchar a alguien diferente — no faltarán las voces que digan que ni siquiera la escuchaban o que la encontrarán en otros espacios —; mucho más que pensar que en los medios — trátese de conglomerados o de medios independientes — como en los actos de los magos: “ahora la ves, ahora no la ves”.

“El tema no soy yo” dice la propia Carmen Aristegui en entrevista con Proceso, y agrega, “tiene que ver con la cancelación de un espacio en momentos en que los medios de comunicación han vivido situaciones muy criticables y le deben a sus audiencias explicaciones”. El tema sí es ella, en tanto que hablamos de un caso concreto; pero a la vez no es ella, en tanto que no es un caso aislado y nos dice mucho también de otros actores, espacios y prácticas.

El hecho da para pensar en la libertad de expresión en relación con la iniciativa privada y los intereses políticos, así como en las consecuencias que esto tiene para una democracia muy proclamada y poco ejercida. Da, sobre todo, para pensar en la sociedad mexicana en su conjunto, porque silenciar a una voz crítica tiene implicaciones mucho más profundas, de entrada porque Aristegui no es la primera y no será la última, porque las opciones se uniforman o bien se agotan y porque, aunque en el momento, muchos se rasgan las vestiduras, “ahora lo ves”, ahora lo sabemos — aunque no del todo —, en poco tiempo será un “ahora no lo ves” y el hecho se reducirá a anécdota recordada por unos cuantos. Esto habla de una sociedad que se nutre a la vez de ruido y de silencio, de ruido que llena y silencia, de voces que gritan y se ahogan a veces en el ruido y a veces en el silencio; habla de una sociedad acostumbrada a apagar la luz y hacer como que nada pasa, a aportar al silencio, a callar y olvidar. Aunque me pregunto si de verdad se puede olvidar. El olvido, dice Benedetti, está lleno de memoria.

Dorismilda Flores Márquez es Licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, actualmente estudia la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, y edita El Cafecito (casi siempre de madrugada).

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