El Cafecito

Un ladrón te golpea, por Armando Andrade Zamarripa

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(Para todo aquél que se quede solo en un fin de semana)

Importante Aviso: ¡por fin estarás solo!

Sí lo es, importante y necesario
podré jugar con el tiempo, destruir y explorar

Ni siquiera el vecino se enterará que estoy en la casa
Los audífonos,el mejor resguardo
Desayuno, almuerzo y ceno a cada instante
hago las compras antes de encerrarme…

… te das cuenta que en la casa tienes arañas
goteras, grietas y mugre
también películas viejas
nuevas y sin rodar
proyectarlas como en el viejo auditorio
que los títulos, los personajes y los gestos se agiganten

hierve agua en el pocillo
sólo un minuto, el alboroto te delata

sinfonías, frases, silencios y hasta perversos pensamientos
recuerdos y actos son el menú de todo el día
¿el postre? claro, espiar  la vecina de enfrente
encerrarla contigo como en la pubertad
te escondías bajo la cama, imaginándotela desnuda…

Eres un Rey, la cama un púlpito
para adoctrinar lo que tienes contigo, tú
Quisieras todo, apropiarte de lo que se te ocurra
que la orquesta toque para ti y también la conduzcas
que Rulfo resucite, Reygadas sea tu apellido

Empiezas a dar de brincos sobre el colchón
blasfemando, violando, falsificando
No dejas de tragar, de beber, de dormir
de soñar…

Vete en penumbras, en un palacio
en esta nueva galaxia con Asísmilo
dirigiendo tu película, armando el plano
Discutiendo con un conocido amigo, que dice ser tu papá
A tu vecina por fin la tienes contigo, ahora sobre el colchón
Y la orquesta interpreta la décima de Shostakovich
pero Arvo Pärt resuena
aunque Björk esté con su penúltima canción incisiva
Discutes el cuadro con tu asistente
mandas todo al carajo
ya no es necesario filmarlo, ya lo vi, ellos no
¡Anárquico! grita el viejo del Parkinson
me vale una chingada
bajas las escaleras, un pasillo
una puerta entreabierta
presientes el miedo
podría haber alguien detrás
algo te acecha
dudas en abrir
me vale una chingada
la abriste
y el gatito se descubre de la sombra
observándote con sus ojos hipnóticos
como los de Anabel
te detienes, lo miras detenidamente
camina hacia ti
quisieras huir, es sólo un felino nimio
su gesto no cambia, seguro de sí
a ti te está llevando la chingada
el gatito se agiganta como un león
corre hacia a ti
pega un salto que cubre todo el plano
pasa al contraplano
cierras tus ojos
un estruendoso rugido ahora los abres
volteas, el gatito se convierte en fiera
lucha contra otra semejante a él
las observas, se destrozan una a la otra
En el lugar hay un excusado
ahora recuerdas para qué entraste
meas y te chorreas en el pantalón
chingada madre

Te despiertas porque el teléfono suena
suena y no para
tú con la mano en la bragueta de tu jeans
extiendes la otra mano hacia al teléfono
te golpeas bestialmente en la cabeza con el filo del buró
tomas la llamada…
número equivocado
chingue a su madre, hija de la chingada

Caminas hacia el baño y recuerdas al gatito
tu vejiga a punto de estallar
con dos quilmes encima
meas y remeas hasta desahogarte
te sobas la cabeza del porrazo anterior en el buró
tienes un tremendo chichón
te duele hasta la verga
terminas de mear
te miras al espejo
un chorro de sangre escurre por tu sebosa cabellera
hijo de la chingada
te quejas con madres y abres el botiquín
sólo hay alcohol
y te lo colocas en la descalabrada a punta de chorros
y pegas un grito de la chingada…

Vuelves a la cama
noqueado, con un chorro de meados en el jeans
oliendo a alcohol alcanforado
y con la mirada del gatito en tu recuerdo
me lleva la puritita chingada
retomas tus audífonos y no se escucha nada
probablemente se descargaron las pilas
qué chingón
lo único que te queda es comer algo
conciliarte con el sueño o tratar de recordarlo
pero a todo esto
a quién se le ocurre no desconectar
el chingado teléfono…

Armando Andrade Zamarripa nació en Aguascalientes en 1980; murió en el Cristo Roto en 2088 (unos paisanos lo encontraron abrazado a una botella de tequila Herradura); en su tumba, cavada a orillas de la Presa Calles, se encuentra el siguiente epitafio: “En su vida hizo mal y el bien: el bien lo hizo muy mal y el mal lo hizo muy bien”.

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