El Cafecito

Un 1º de diciembre y dos realidades, por Carlos Antonio Villa Guzmán

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El final del día de hoy es como para escribir (el mejor antídoto contra el olvido) de algo que se quisiera ver mejor como un sueño. Regreso a las páginas de este diario en una fecha memorable, un día más que se vivió para la historia de este país hoy convulso por la virtud perdida en la prostitución de sus instituciones y sus aviesos corruptores.

El balance puede ser peor, sin embargo, es ya una pesadilla que la televisión al mejor postor trata como siempre de maquillar a fuerza de los gritos mediáticos de los conductores y la tormenta de manchas (en inglés “spots”) publicitarias que promueven al “país de las maravillas”, donde la dulce Alicia y el inolvidable conejo, se convierten en una caricatura de rancheros que vieron siempre a México “de poca y a toda madre”, mientras sus patrones, parientes, secuaces e hijastros se adueñaron de lo que se pudo en el nombre del padre, de los hijos de la señora y del espíritu ni tan santo que nos jugó a todos los mexicanos la chocarrería de llevarlos a Los Pinos.

Hemos vivido uno de los sexenios más vergonzantes y dañinos en la historia de México que incluso llegó a superar los más aciagos días del decrépito PRI. No tan sólo la economía, la educación y la seguridad, fueron rubros donde se fracasó rotundamente, sino que también la política exterior y no se diga la interior han quedado por los suelos. ¿En qué mejoró la vida de la mayoría de los mexicanos que no llevan por apellido alguno de los muy sonados como Azcárraga, Servitje, Salinas, González, Zavala, Bibriesca, Sahagún, etc.?

Seguramente en lo que muchos de los lectores de esta columna se dan un leve descanso entre sus rutinas de trabajo o estudio, los que invirtieron en el proceso electoral más turbio de la historia donde fuimos perversa y cínicamente engañados, hacen cuentas alegres de lo que el gobierno más dudosamente comprometido de cuantos se hayan visto, les ha de pagar por “la ayuda” que dieron en la campaña. ¿Y saben ustedes quién es el que sufraga, como siempre, todo esto? Para qué les digo, no quisiera amargarles el día.

Solamente el famoso cuñado del software truqueado instalado en las computadoras del IFE, ya había sumado a su clientela a casi todo el gobierno federal y otros estatales en tanto el que hoy fue impuesto literalmente a chaleco de la PFP y la coraza del estado mayor, aprovechaba el puesto de secretario de energía.

Televisa se ahorrará el pago de aproximadamente 500 millones de dólares por uso del espacio radioelétrico, mientras que los mexicanos cautivos por hacienda pagan multas por cualquier atraso o error. Por el estilo andan los demás: son empresarios venidos a enhuesarios que soltaron millones porque les parece que un gobierno a modo es mejor negocio que abrir más plantas o invertir en la bolsa.

Quizá desde el porfiriato no se habían vivido tales desequilibrios, aunque sería muy inexacta y por tanto injusta la comparación. Lo que sí es posible y necesario además comentar, es que los que pretenden tener el control político haciéndose del poder del Estado, no hacen una lectura correcta de la situación que vive la sociedad que es muy diferente a la que priva en sus grupos. No lo han siquiera intentado ya que se mantienen en una postura que no cede un ápice en el afán neoliberal donde todo es mercado y competencia. En esto es en lo único que no manejan doble discurso; son directos y claros. Quien no pueda competir, por pobre, por enfermo, por ignorante, por viejo, si no tiene familiares que puedan hacerse cargo de su vida, entonces tendrá que morirse porque la mirada con la que ven los enorgullecidos del PAN, no está para hacer política social, sino para abrirse a las trasnacionales. Lo que alcance a hacer la caridad de la iglesia y el Teletón es prácticamente el único espacio en que se piensa para los millones de olvidados. Ésa es la política neoliberal: la que debilitó al Estado para dejarnos a merced del mercado. Todo vuelto mercancía, en primer lugar los políticos que se venden como tal. ¿Tienen idea del alcance que pudiera llegar a tener una marea humana descontrolada por la infamia y el hambre? Oaxaca nos lo enseña ya. Y los que se quieren encumbrar a costa del vil engaño y la fuerza bruta, no se han dado cuenta según lo que soporto oírle al tal fecal y a los voceros de su clan.

Se tienen en la mira al IMSS y la producción de energía para venderlas al “mejor postor”, que seguramente serán cuñados o amigos, cuando son casi los únicos bienes que le dejaron a la nación. Aunque sigan como caja chica y botín de las corruptelas que ya son de carácter oficial. Dejarlas sucumbir de abandono es la estrategia para justificar su venta entre una camarilla de especuladores. Así sucedió con los ferrocarriles y mucha más infraestructura que de alguna forma se tenía como bienes nacionales. Los propios tecnócratas como de la Madrid y Zedillo (convertido en socio de la empresa estadounidense que adquirió los ferrocarriles de México) dejaron que se volviera chatarra y descompusieran sus gremios para aprovechar los restos. Tal falta de escrúpulos se vuelve criminal. Y más lamentable todavía es el hecho de que el panismo sigue la misma línea y ha sido más corrupto e inepto, se dieron toda clase de licencias, se enriquecieron en seis años, atrasaron la marcha del país y sin embargo escucho a mucha gente que sale en defensa de estos delincuentes ante lo cual  prefiero dejar la explicación del por qué en manos de especialistas en psicología porque francamente yo no logro hacerlo.

La llegada del que afortunadamente hoy dejó de hacer tanto daño a la patria, fue vista por muchos como un signo de cambio y resultó todo lo contrario; no tan sólo no se depuró la vida institucional sino que se agotó cualquier vestigio de moral y legalidad en ella. Pisaron con botas llenas de estiércol la buena voluntad de la gente que esperaba y merecía honestidad y dignidad de los gobernantes. Aplastaron suciamente la ley durante el mandato (Ley Televisa) y remataron con un manejo de la elección totalmente envilecido por las televisoras, la iglesia, los empresarios involucrados, el Yunque y los que están allende fronteras y cuya sombra de ave que planea en círculos se proyecta en la tierra mientras se hace accesible el festín.

Así que no tienen porque no esperar que millones de mexicanos defiendan la dignidad y los bienes nacionales y se manifiesten con deseos de sepultar esta negra página de la historia a base de una resistencia pacífica que finalmente triunfará, según nos lo dice la misma historia.

El PRI se dio el lujo de cometer innumerables fraudes y se mantuvo por muchos años en el poder: otros tiempos, diferente mapa social y actores. Hoy, es una sociedad distinta que en lo único que se compara es en los agravios sufridos.  Lo demás ya no es igual, porque la gente aprendió a modificar leyes y crear organismos civiles. La cultura democrática junto con la sed de justicia mueve multitudes que se muestran cada día más combativas y exigentes para la rendición de cuentas de los gobernantes.

No les conviene a los usurpadores hacerse a la idea de que las cosas serán tersas y mucho menos caigan en la tentación instintiva y por tanto animal de creer que matando se gana. Porque es el camino más directo y corto a perder. Más les vale no calmar la sed de sentarse en el poder, abriendo una fuente de sangre. Los escucho, los veo hablar ante sus cómplices de la televisión y bueno, se ve a las claras que ya tienen el dedo en el gatillo y qué peligro, porque el suelo tiene gasolina desde Mérida hasta Los Cabos. Su léxico corto, los ademanes y gestos indican la clase de veladora que les ilumina por dentro y seguro no van a poder responder de otra manera.

No puede haber buenos augurios, a menos que en el corto plazo los seguidores de AMLO logremos remontar el fraude como si fuese éste el marcador adverso en un juego colmado de ilegalidad y con árbitros vendidos o nulos.

Los niveles de vida y subsistencia de la gente fueron apostados como en un palenque y se perdió. En tanto la resistencia triunfe no se revertirá el sombrío futuro de las garras del capital sin fronteras ni ley.

El enardecimiento de la gente solamente puede ser entendido en función de esta dinámica de dos espirales en las que dos fuerzas se oponen: una impulsada por las finanzas mezcladas de cualquier origen ya sea narcotráfico, limosnas (México es el 9º país entre los que más aportan al Vaticano) contando con la ayuda de las televisoras, y la otra en la que confluyen diversas corrientes y el apoyo se distingue por la pluralidad de procedencias. Desde etnias hasta universitarios pasando por amas de casa y obreros. Se cuentan intelectuales, artistas y familias de distinto lugar social y geográfico. A diferencia del PAN que ejerce un especial control sobre quienes participan y se muestra más hermético y nuclear, el PRD no hace lo mismo en las movilizaciones y éstas se llevan a efecto fortalecidas con la libre y decidida participación de varios millones de ciudadanos que no militan, mas padecen y no están dispuestos a soportar la ofensa que se les ha hecho desde las cúpulas del poder.

Me consta el Zócalo como una alfombra humana. Tres veces lo viví: el pueblo entusiasta, solidario con la causa republicana, emocionado hasta las lágrimas con la idea de dar un rumbo coherente al país. No se han escuchado, desde mi particular punto de vista compartido, propuestas más inteligentes y sobretodo pertinentes que las que emanan de las conciencias de quienes han configurado una idea de país absolutamente viable y mucho más justa por ser incluyente y soberana. El problema es que la perversidad que sabe que esto significa el fin de los beneficios para unos cuantos, lo trata de impedir de cualquier modo, sin reparar en costos, sin detenerse, sin pensar más que en los bolsillos. Atropelladamente, cínicamente, siguen aferrados a un gobierno que en teoría debiera ser de y para todos y en la realidad es de y para muy pocos. Eso explica el origen de esta escalada que nos ha llevado a la antesala de la guerra o guerrillas o cualquier medida de las que suelen tomar los desesperados y los que se aprovechan de la situación sin pertenecer a ningún bando.

Es lamentable que no lo hayan entendido. Sobretodo porque la sociedad mexicana tenía condiciones (recuérdese la llegada de Fox) para un gran pacto, un acuerdo nacional que nos hubiese puesto en diferente dinámica. Bastaba asumir la realidad y privilegiar la política y enaltecerla, en lugar de despreciarla y pretender “administrar” el país “como una empresa”. Estrategia equívoca y fracasada que lo convirtió prácticamente en un changarro lleno de ratones y con la bodega ardiendo.

El extinguidor y el raticida están en el movimiento ciudadano como única alternativa de nación. Nunca acabaremos de agradecer a Andrés Manuel la entrega, la fuerza y la dignidad que nos ha ofrecido tener como pueblo ambicioso de justicia, condición indispensable para el desarrollo y la paz.

Desde esta modesta tribuna expreso mi gratitud y beneplácito por ver un líder íntegro luchando por lo que merece la gente trabajadora y estudiosa de este país y no como los demás que se revuelven encuerdados por las mafias de toda índole que controlan el poder. Robots de harina endurecida movidos por las microondas a control remoto que saben manejar muy bien sus controladores. Inflados por la ignorancia.

El horno no estuvo para bollos y en cambio salieron panes crudos que rápido se engusanaron. ¿Quién lo apagará?

Carlos Antonio Villa Guzmán es estudiante de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura en el ITESO, es además director y conductor del programa de radio “A ciencia cierta”.

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