El Cafecito

Nunca antes visto: después del 2 de julio, el México bicolor, por Christian Erazo Ortiz

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Parecía que estaba presenciando una carrera de caballos o de automóviles, pero lo que estaba observando era la carrera por ganar la presidencia. Un caballo con el jinete López Obrador y el otro, con Felipe Calderón, comenzaban la persecución.  Cuando algunos creían que la lucha por los Pinos sería entre tres, sólo fue entre dos, la izquierda y la derecha.

Creo que nunca antes los mexicanos habíamos presenciado tal competencia político electoral. En la que el vencedor lo haría por una nariz (como dijo la buena amiga Doris) y que en la meta veríamos un final de fotografía. Y así fue, tras dejar atrás los resultados del PREP, mismos que no avalaron el triunfo para ningún candidato, y arrancar con el conteo al mismo tiempo en los 300 consejos distritales existentes en el país, comenzaría el recuento de acta por acta. Y con ello, el nerviosismo de los seguidores de un candidato y de otro.

Para no hacérselas larga, el Peje perdió la ventaja con respecto a su principal adversario Felipe Calderón, aproximadamente a las 4:30 de la madrugada del  jueves 6 de julio, siendo que desde que inicio el conteo de actas, López Obrador llevaba la ventaja, y por lo tanto seguidores de AMLO durmieron contentos, pero se levantaron tristes, mientras que con los de Felipe Calderón ocurrió a la inversa, ya que el panista no volvió a perder la ventaja hasta la conclusión del computo del 100 por ciento de casillas instaladas en el país.

El gran derrotado en estas elecciones sin duda es el PRI, por primera vez en su historia, el tricolor es la tercera fuerza electoral. En ningún estado ganó. El mensaje es claro, la ciudadanía ya no concuerda con los ideales o la plataforma política que pregona este partido. El voto duro que presumían tener los priístas solo fue virtual, no real.

¿Acaso desaparecerá el partido que continúa albergando a los dinosaurios de la política o apostará por la total renovación? Incluso, el PRI podría comenzar por cambiar de siglas, porque la marca — en términos de marketing — ya no vende. Tendrá que definir claramente si es de izquierda o de derecha. En el mundo, ningún partido puede andar a medias tintas. La campaña pasada por la presidencia se caracterizó de principio a fin por la lucha cuerpo a cuerpo, entre el candidato de la izquierda (AMLO) y el de la derecha (Felipe Calderón) y quedando en el olvido por el imaginario colectivo, la campaña del priísta Roberto Madrazo.

De forma inédita, la República Mexicana se pintó de dos colores: la mitad de azul, correspondiente a los estados del norte, y la otra de amarillo agrupando a los estados del sur. De acuerdo con cifras del IFE, el candidato del PRD Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 35.31 por ciento de las preferencias, equivalentes a 14 millones 756,350 votos; por su parte Felipe Calderón, tuvo el 35.89 por ciento que equivale a 15 millones 284 sufragios en su favor. Sólo el 0.58 de diferencia entre un candidato y otro, pero en un sistema democrático, suficiente para ganar una elección.

La campaña mediática del miedo que el PAN lanzó en contra de AMLO, finalmente cumplió con su cometido: no permitir, a toda costa, que el abanderado perredista llegara a ser presidente de México.

Creo que valdría la pena reflexionar y analizar si es necesario que los mexicanos tengamos que presenciar cada seis años, campañas tan prolongadas y carentes de ideas, de propuestas, de planteamiento de soluciones a los diversos problemas que enfrenta México. Estoy de acuerdo que en una contienda se ataque la propuesta del adversario o a éste mismo, pero con fundamentos, porque también los políticos no son unas “lindas palomitas”. En síntesis, la contienda pasada fue muy pobre, miserable y ofensiva para los electores.

Si esto lo trasladamos por ejemplo, a una campaña mediática entre empresas de aerolíneas, en donde una de ellas lanza un spot diciéndole al espectador que de ninguna manera debe volar por el avión de X aerolínea, porque éste se va a caer, y que mejor lo haga por la aerolínea, porque es más seguro Y. Entonces, el espectador rápidamente se forma una opinión de miedo y rechazo hacia el avión X. Sin embargo, si analizamos detalladamente el mensaje, encontramos que si una aerolínea me dice que los aviones de la competencia se caen, pero la que ataca, también sus aviones posiblemente puedan caerse. Esto generaría desconfianza de la audiencia (personas) para las dos aerolíneas, y puede inhibir el deseo de viajar por cualquier compañía de aviones, es decir, las campañas de miedo pueden ser arma de dos filos.

Según el IFE, el virtual Presidente electo es Felipe Calderón, pero habrá que esperar la resolución del Tribunal Federal Electoral, en caso de que proceda la impugnación que presentará la Coalición por el Bien de Todos y su candidato a la presidencia. La moneda sigue en el aire.

Y el que resulte vencedor, está obligado a convocar a acuerdos con todos los sectores sociales y políticos, porque de lo contrario, pondría en riesgo la estabilidad económica y política de México.

Christian Erazo Ortiz es Licenciado en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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