El Cafecito

Novias con mochila, por Luis Buero

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Si los hombres que buscan pareja prestaran atención, notarían que algunas mujeres traen una mochila escondida en la espalda. Claro que las mochilas cambian con la edad, así que, por si no me creen, describo a continuación cuatro o cinco variantes, para que anoten:

a) Mochila al estilo “no me apuren que soy chica”.

Con su adolescencia que no cesa en la valija, los muchachos formales e higiénicos les parecen tarados o gays.

Me refiero a las corderitas de 18 a 23 años; son esas chiquilinas criadas como princesas que de pronto se enamoran de rollingas pelilargos y barbudos, llenos de aritos y tatuajes, que se toman hasta el agua de los floreros y no saben si viven en la Edad Media o en un comic japonés.

b) Mochila de las de 23 a 27, la clásica: “demasiados deseos para un solo corazón”.

Son Cenicientas que  saltan de alegría cuando un príncipe les coloca el zapatito, pero a la semana recuerdan que ellas quieren recibirse de doctoras, conocer Groenlandia, pisar el lado oculto de la luna, saltar en parapente desde el Himalaya, bucear en las cavernas ocultas del Mar Negro, ganar mucha plata, y bailar todas las noches. En síntesis, no tienen tiempo para ese amor que tanto deseaban.

c) Mochila tipo “Está bien, entrego mi libertad, pero no a cualquiera”.

Estas son las de 27 a 33, que buscan el candidato perfecto (lindo, con dinero y personalidad fuerte, afectuoso, amante de los deportes, caballero, semental incansable, simpático, culto,  familiero y buen bailarín).  Pero luego de probar una y otra vez se dan cuenta que van a tener que casarse con el menos peor, mientras esperan al galán perfecto.

d) Mochila marca “me divorcié y ahora busco un hombre de verdad”.

Tienen de 35 a 42. Estas son las que vienen con guarnición, hijos que tratan de incluir en la oferta pues el padre biológico se borró, y la mamá (léase suegra) que viene adosada en el paquete ya que no anda bien de salud y vive con ella. En síntesis, sólo si es más linda que Mónica Bellucci es posible que capture algún voluntario a la brevedad.

e) Mochila con leyenda “ya cumplí los 45, no me vengan con estupideces”.

Su equipaje incluye desilusiones, frustraciones, y una cosmovisión más desesperanzada que la de Discepolín.  Su mayor característica es la desconfianza: no le cree a los varones ni cuando le dicen qué hora es. Quiere recuperar espacios, amigas y vocaciones perdidas en el camino. Cree que todos los hombres son como el que la defraudó. Pobre, ¡no sabe que hay peores!

f) Mochila clase: “ya estoy más allá del bien y del mal”.

Es la de 50 para arriba. Es la ideal, en sus bolsillos trae la paz de la sabiduría y la alegría de una segunda inocencia.  Siente que cumplió con Dios y con el Diablo así que ahora, ¡toque maestro que empezó la fiesta!.

Seguro me he quedado corto, por eso hermano, cuando conozcas una mina no olvides preguntarle: “oye, mujer, no es por nada pero,  ¿qué traes en esa linda mochila?”

Luis Buero es guionista, periodista y psicólogo social.  Colabora para el cafecito desde Argentina. Visita su sitio:  http://www.luisbuero.com.ar

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