El Cafecito

El auge del capitalismo, de Donald Barthelme, traducido por José Luis Justes Amador

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Lo primero que hice fue cometer un error. Yo pensaba que había entendido el capitalismo pero lo que había hecho era asumir una actitud, una tristeza melancolía, hacia él. Esta actitud no es la correcta. Por suerte, tu carta llegó en aquel momento. “Querido Rupert. Te amo todos los días. Eres el mundo, es decir, la vida. Te amo te adoro estoy loca por ti. Te amo, Marta”. Leyendo entre líneas entiendo tu crítica de mi actitud hacia el capitalismo. Siempre tengo presente que el crítico debe “studiare da un punto de vista formalistico e semiologico il rapporta fra lengua di un testo e codificazione di un…” Pero aquí hay un gran pulgar que emborrona el texto, el pulgar del capitalismo bajo el que todos estamos. Cae la oscuridad. Mi vecino continúa cometiendo suicidio, una vez a la quincena. Tengo que poner en mi horario esos suicidios porque mi papel es salvarlo. Una vez se me hizo tarde y estuvo dos días inconsciente en el suelo. Pero ahora ya he entendido que no he entendido el capitalismo y quizá pueda lograr una posición menos equivoca con respecto a él. Mi hija quiere más Mr. Bubble para el baño. Los buques camaroneros arrojan sus redes. Se publica un libro titulado “Humorista del siglo XVIII”.

El capitalismo coloca a todos los hombres en una competición contra sus semejantes para conseguir una parte de la riqueza disponible. Pocos acumulan grandes cantidades, pero muchos no. El sentido de comunidad es víctima de esta lucha. El que aumente la abundancia y la prosperidad están unidos con la creciente “productividad”. Una jerarquía de funcionarios se interpone entre la gente y los líderes. El bien de la corporación privada se considera superior al bien público. El sistema de mercado mundial mantiene un control férreo sobre los países capitalistas y aterroriza al tercer mundo. Todo se manipula para dichos fines. El rey de Jordania está sentado delante de su radio e invita a los extraños a palacio. Visito a mi amante y asistente. “Y bien, Azalea”, digo, sentándome en la mejor silla, “¿qué te ha pasado desde mi última visita?” Azalea me dice lo que le ha pasado. Ha tapizado un sofá y ha escrito una novela. Jack se ha estado comportando mal. Roger ha perdido su trabajo (sustituido por un ojo eléctrico). Los hijos de Gigi están el hospital en desintoxicación. Los tres. Azalea misma se muere de amor. Le acaricio el trasero que es perfecto si es que puede haber perfección bajo el sistema capitalista. “Mejor casarse que arder”, dice San pablo, pero San Pablo no está muy de moda en nuestros días porque la rigidez de sus puntos de vista no van de acuerdo a la experiencia de las civilizaciones socialmente avanzadas. Me fumo un cigarro para desobligar al gato.

Mientras tanto Marta se enoja. “Rupert”, dice, “no eres mejor que un jodido gusano. Un jodido gusano tiene más sensibilidad que tú en lo que se refiere al corazón de una mujer”. Intento explicarle que no es mi culpa sino del capitalismo. Pero no está de acuerdo. “Yo apoyo el sistema capitalista”, dice Marta. “Nos ha dado todo lo que tenemos — las calles, los parques, las grandes avenidas y bulevares, los mercados y los centros comerciales —, y más cosas también de las que ahora no me acuerdo”. Pero, ¿qué ha estado haciendo el mercado? Reviso la lista de los quince Negocios Más Amados:

La Mascota Occidental        983,1000 28 5/8      +3 ¾

Natomas                          912,300 58 3/8        +18 ⅔

¡Maldita sea! ¿Por qué no estaba yo en Natomas, como en un traje elegante que te gana prestigio social cuando lo llevas a una fiesta? Esta mañana tampoco soy rico. Pongo mi cabeza entre los pechos de Marta para esconder mi pena.

Honorato de Balzac fue al cine. Fue a ver su película favorita, El Auge del Capitalismo, con Simone Simon y Raymond Radiguet. Cuando hubo terminado de verla, salió y se compró una planta editora por cincuenta mil francos. “De ahora en adelante”, dijo “me publicaré en hermosas ediciones de lujo, en ediciones baratas y en ediciones en otros idiomas, en duodécimo, en decimosexto, en octogésimo. También publicaré atlas, álbumes filatélicos, libros de sermones, volúmenes para la educación sexual, citas, memorias, diarios, horarios de trenes, periódicos, directorios telefónicos, formularios para apuestas, manifiestos, libretos de ópera, abecedarios, trabajos sobre acupuntura y libros de cocina”. Y, después, Honorato fue y se emborrachó y se fue a casa de su novia y, rugiendo y pataleando en las escaleras asustó al marido de ésta hasta que se murió. Y enterraron al marido y todos estaban en silencio en torno a la tumba, pensando en donde estaban y a donde iban y arrojaron los últimos puñados de tierra húmeda sobre la tumba y Honorato lo siento de veras.

Lo que el capitalismo ha logrado:

1. La pared de cristal.

2. La lluvia artificial.

3. El Rockefeller Center.

4. Los canales.

5. La mistificación.

“Es verdad que el capitalismo es como un día de sol”, gritaba el artesano desempleado de Ladero mientras yo estaba paseando por las calles de Laredo. “No queremos nada de ese pernicioso miserabilismo centroeuropeo”. Y, de hecho, todo lo que veo a mi alrededor parece apoyar su postura. Laredo marcha bien gracias a la aplicación de los brillantes principios del “nuevo capitalismo”. Su Producto Interior Laredano está subiendo y sus contradicciones internas bajando. El piscicultivo de pez gato, una nueva iniciativa en el sector agrícola, está funcionando a las mil maravillas. El burdel y el casino tienen nueve plantas. “no importa”, dice Azalea. “Sigue siendo un jodido gusano aunque tengas una ‘existencia real’”. En el Club de campo de Laredo los hombres y las mujeres hablan sobre las catedrales de Francia a las que todos han ido. A algunos les gustó Tours, a otros Lyon, a otros Clermont. “Se siente un pío temor de Dios cuando estás ahí”.

El capitalismo se levantó y se quitó el pijama. Otro día, otro dólar. Cada hombre vale lo que trae al mercado. Se ha quitado el significado del trabajo y en su lugar se asignó la remuneración. El desempleo olvida el mundo del individuo que está desempleado. El atrofiado desarrollo cultural del trabajador como una técnica de dominación puede hallarse en cualquier parte que esté bajo el capitalismo. Se minimiza la autentica autodominación de los individuos. La falsa conciencia creada y alimentada por la cultura de masas perpetua la ignorancia y la indefensión. Trenzas de pelo de cuervo flotan en la superficie del Ganges… ¿Por qué no limpian el Ganges? Si los opulentos capitalistas que son dueños de las factorías de pelucas que están junto al Ganges pudieran ser obligados a instalar barreras en las bocas de sus plantas… Y ahora el sagrado Ganges está atragantado de pelo y el río ya no sabe para donde fluir y la luna sobre el Ganges es tragada por el pelo y el agua se oscurece. ¡Por Vishnu! Esta situación es intolerable. ¿No deberíamos hacer algo?

Vienen los amigos a cenar. Ya están preparados los entremeses, verdes y frescos. Ya hemos dispuesto las mejores servilletas de papel… Todos están hablando del capitalismo (aunque algunos están hablando de la psicología del envejecimiento y otros del uso que los hombres pueden dar a los seres humanos y otros de las políticas de la experiencia). “¿Cómo puedes decir eso?” grita Azalea y Marta grita “¿Qué pasa con el aire?” Como una flor se mueve hacia la florista, las mujeres se mueven hacia los hombres que no son buenos para ellos. La auto-actualización no es para que se logre en términos de otra persona pero eso no se sabe cuando empiezas. La negación de la negación se basa en una lectura correcta de los libros equivocados. La inminente muerte por calor del universo no es mala. Porque aún queda mucho. El caos es una posición pero bastante débil relacionada con es “falta de foco” de la que se me ha olvidado hablar. Y ahora los santos vienen marchando, santo tras santo, para entregar su mensaje. Este es San Alberto (que le enseñó a Santo Tomás de Aquino) y San Almanaque (que sufrió martirio al intentar acabar con los gladiadores) y San Amador (el ermitaño) y San Andrés de Creta (cuyo “Gran Canon” tiene doscientas cincuenta estrofas) y San Antonio el Pilar y muchos otros. “Escuchen” dicen los santos. “Aquel que desee el descanso verdadero y la felicidad debe aparatar su esperanza de las cosas que perecen y pasan y colocarla en la Palabra de Dios para que así, tendiendo a lo que permanece para siempre, sea con éste salvo para siempre”. El mismo mensaje de siempre. “Rupert”, dice Marta, “el aburguesamiento de todo tipo de hombres ha llegado a un nadir insoportable en tu caso. Un jodido gusano tiene más sentido común que tú. Al menos un jodido gusano no va por ahí ‘con la bala en el azúcar’ como dicen los chinos”. Tiene razón.

Humo, lluvia, abulia. ¿Qué puede hacer el ciudadano preocupado para luchar contra el auge del capitalismo en propia comunidad? Estudiar las mareas de los conflictos y el poder en un sistema en que la desigualdad estructural es una tarea importante. Un conocimiento de la historia intelectual de Europa desde 1789 da un sustento útil. La teoría de la información también ofrece nuevas posibilidades interesantes. La pasión es útil, especialmente para aquellos tipos de pasión que no son lícitos. La duda es una condición previa necesaria para una acción significativa. El miedo es el gran motor, al final.

José Luis Justes Amador es escritor y traductor.

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