El Cafecito

Todos por la grande, el reality político mexicano, por Dorismilda Flores Márquez

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Los reality shows llegaron a México en 2002, algunos han pasado y no son muy recordados, como La pecera del amor o el Conquistador del fin del mundo, otros han sido francamente exitosos y escandalosos y la fórmula se repite año tras año, como Big Brother en todas sus variantes y La Academia; pero, para realities, el que ahora protagonizan los candidatos a la presidencia de México, ciertamente no están encerrados en una misma casa — que sería peligroso, pero divertido —, pero sí que hay estrategias, complots, movimientos raros y que los vemos sobre todo en los medios electrónicos.

El casting

Aunque el casting oficial inició hace como un año en los partidos y hace unos meses ante el IFE, desde 2003 desfilan muchos candidatos, inicialmente como pre-pre-candidatos.

Uno de los primeros fue Jorge Castañeda Gutman, que se autodestapó en 2004 como candidato ciudadano y al final de cuentas no logró ser tomado en cuenta, por las lagunas de nuestra Constitución, que otorgan a todos el derecho a votar y ser votado, pero no sin partido político. De modo que el primero en quedar fuera — sí, antes de entrar — de Todos por la grande fue Castañeda.

En el PRI, los nombres y las declaraciones iban y venían, Roberto Madrazo Pintado era presidente del partido y amenazaba con postularse como candidato a la presidencia de México. Varios de sus lindos compañeritos de partido se unieron en el TUCOM (Todos unidos contra Madrazo), que oficialmente se llamó Unidad Democrática, para elegir un candidato que compitiera en la elección interna contra Madrazo, las opciones: Arturo Montiel, Enrique Jackson, Manuel Ángel Núñez Soto, Tomás Yarrington y Enrique Martínez; de ellos, el ganador fue Montiel, en agosto de 2005. Y entonces vino la contienda interna para elegir al candidato del PRI para la grande; los candidatos: Roberto Madrazo, Arturo Montiel y un pre-candidato chiquito que no tenía muchas posibilidades de ganar, Everardo Moreno; pero las presiones sobre Montiel y su familia lo llevaron a renunciar y quien siguió hasta el final y contra todo fue Moreno, aunque perdió feamente ante Madrazo en la elección interna, en noviembre de 2005.

En el PAN también circularon muchos nombres, lo mismo de secretarios de estado que de la primera dama; se habló de Carlos Medina Plascencia, Felipe Calderón, Santiago Creel, Francisco Barrio, Alberto Cárdenas, Hugo Díaz y sí, Marta Sahagún, aunque al final no la tomaron en cuenta ni para la contienda por el DF, que porque no aguantaría ni el primer round, y ella muy mona informó que no estaba entre sus planes — aunque todo parecía indicar lo contrario — ser presidenta. Al final, Barrio declinó y sigo sin saber qué fue de Díaz; así que los pre-candidatos registrados para la elección interna fueron sólo Calderón, Cárdenas y Creel; el ganador fue Calderón, entre septiembre y octubre de 2005.

En el PRD, Andrés Manuel López Obrador decía a diestra y siniestra que lo dieran por muerto para el 2006 y Cuauhtémoc Cárdenas anunciaba su interés por ser el candidato perredista para la presidencia por cuarta vez. Pero a la hora de los trancazos, con López Obrador dijo su mamá que siempre sí y se lanzó, con todo y las amenazas de desafuero en su contra, la célebre marcha pro Peje, los discursos de mártir y las quejas de complots en su contra; resultó vivo el muerto.

Mientras tanto, en el PVEM, se asomaba Bernardo de la Garza, que fue reconocido como pre-candidato del Verde en marzo de 2005 e invirtió mucho en una campaña que invitaba a darle una oportunidad al más joven, al que no tenía los viejos y non gratos usos y costumbres de los políticos de siempre, pero, en diciembre de 2005, acabó declinando a favor… de Madrazo, el rey de lo que tanto criticó.

El PT, como casi siempre, optó por aliarse y le coqueteó lo mismo a Cuauhtémoc Cárdenas que a Andrés Manuel, para quedarse al final de cuentas con este último.

Convergencia hizo lo mismo, buscó postular a Cárdenas o a Jorge Castañeda, para que el candidato ciudadano tuviera partido, pero acabó aliándose con el PRD y el PT para ir con López Obrador.

Nueva Alianza se evitó la fatiga y postuló a Roberto Campa, dicen muchos, para echarle tierra al otro Roberto, el del PRI, de cuyas filas también salió Campa.

Alternativa, con quienes alguna vez fueron el México Posible y dos tres del extinto Democracia Social — ¿recuerdan al partido de la rosa? —, juraba que iba con Patricia Mercado desde el principio; pero, a la vez, le hacía ojitos a Cuauhtémoc Cárdenas y a Juan Ramón de la Fuente, sin éxito; y en algún momento, parte del partido — aunque suene raro — registró al Doctor Simi, menos conocido como Víctor González Torres, que no es médico, sino contador, y Alternativa tuvo dos candidatos registrados que habían tomado protesta, hasta que el IFE aceptó sólo a Mercado. Hasta en los partidos chiquitos hay escándalos.

Y hablando del Doctor Simi, supongo que debo catalogarlo como ciudadano-verde-alternativo-insistente, porque desde hace años se propuso como candidato ciudadano, igualito que Castañeda, y recibió la negativa del IFE. Entonces se rumoraba que sería el candidato del partido que fundó su hermano y ahora dirige su sobrino el Niño Verde, pero tampoco lo fue. Luego fue candidato por un rato por Alternativa, pero otra vez quedó fuera. Y entonces se le ocurrió volver a jugar con su candidatura ciudadana no aceptada, ha hecho locuras como proponer entregar calcomanías del Doctor Simi para que quienes lo quieran como presidente las coloquen en las boletas electorales o, la más reciente, llegar al World Trade Center, un poco antes de que iniciara el segundo debate, atril y silla en mano quesque para debatir… obvio, ni lo dejaron entrar.

El juego

Una vez registrados oficialmente como candidatos, entraron al juego. El que debíamos dar por muerto, que luego fue indestructible, inició como favorito, así que los golpes se concentraron, primero discretamente y después a lo descarado, en él; así que López Obrador señaló complot de lo que llamó PRIAN — el PRI con Madrazo retándolo a debatir y el PAN con Calderón sacando trapos amarillos al sol —; conservaba su imagen de mártir, pero se le ocurrió decirle al presidente Fox, “cállese, chachalaca” y su popularidad cayó.

El nuevo favorito fue Calderón y como en todo reality show, los golpes cambiaron de objetivo y fueron contra él, se empezó a hablar de una elección de estado y de muchas otras cosas horribles, el Niño Verde se asomó al show y Madrazo — que tanto retó a AMLO — declaró que ambos estaban juntos contra la elección de estado. No lo dijo una blanca palomita, no, lo dijo el rey de las elecciones de estado al tiempo que proponía unirse con quien no hace mucho tachaba de cobarde. Extrañamente, eso le permitió subir poquito en las encuestas y entonces procedió a desligarse del PRD y lo tachó de partido conflictivo y violento.

Claro, el PAN, quesque sin Calderón, emitió spots calificando a López Obrador de “peligro para México” y la alianza entre PRD, PT y Convergencia, emitió también spots donde responsabilizan al panista de firmar el FOBAPROA. Y entonces, llamaron a la voz de Big Brother, perdón, al TRIFE, para que calmara primero a los panistas y después a los perredistas.

Roberto Campa se concentró primero en pegarle a Madrazo, pero a estas alturas, lo que importa en el juego es salvar el pellejo, o lo que es casi lo mismo, el registro, así que ha usado sus spots y hasta el debate, para pedir a los electores que den una de las tres boletas a Nueva Alianza, para que pueda subsistir. Parece que el primer nominado para perder no sólo la elección, sino el registro, es Campa.

La que parecía que estaría en las mismas condiciones que Campa, fue Patricia Mercado, de Alternativa, pero no, luego del primer debate subió y subió y subió un par de puntitos, suficientes para conservar el registro, así que tal vez ella y su partido estén nominados sólo para perder la elección.

Y quien ni está en el juego, pero no se rinde es Víctor González Torres, alias “lo mismo, pero más barato”, alias el Doctor Simi, que de sobra sabe que no puede contender y sigue insistiendo, o lo que es lo mismo, no es un candidato, es un similar de candidato.

Como sea, todos los candidatos han cambiado sus estrategias durante este lindo reality presidencial, todos tienen cola que les pisen y todos ponen cara de niños bonitos para pedir el voto, a la vez que saturan de propuestas inviables hechas como si no existiera el Congreso o como si éste les fuera a resultar completamente favorable y complaciente. Fox, nos guste o no, también llegó con sus propuestas y el Congreso — dividido y trabajando más por intereses de pequeños grupos que por intereses de la nación — decidió qué se hizo y qué no.

Los complots

Todos contra todos, esto incluye cambiar de aliados como cambiar de ropa, tirarle al más fuerte como en El rival más débil, denunciar ataques con cara de “yo no fui”, mientras se da la rotación de militantes entre partidos y lo mismo salen unos a unirse al proyecto de Fulanito que otros a fomentar el voto útil por un candidato que no es de su partido.

Las estrategias

Perdidas, o muy obvias o tardías o francamente incoherentes. Se les pasó llamar a la Chiva — la que ganó en algún Big Brother —, ella sí que es la reina de la estrategia y del complot.

Los nominados

Roberto Campa está nominado para perder la elección y el registro. Patricia Mercado para perder sólo la elección. Roberto Madrazo para perder la elección — ya puede considerarse ganador por haber suavizado su imagen y por llegar “vivo” a este momento de la campaña —.

La silla

Y la silla es para… Calderón o López Obrador, aunque ninguno de los dos me convence… vaya, corrijo, ninguno de los cinco me convence. Pero estos dos son quienes tienen posibilidades de ganar, ya veremos cuál se queda con la grande y ya veremos qué pasa después.

Los medios

Felices y contentos, transmitieron hasta el cansancio spots contradictorios acerca de lo mismo, en los que forzosamente alguna de las versiones — o las dos o todas —  miente o dice verdades a medias; obvio, a los medios, sobre todo a los electrónicos, les fue más que bien, ya que la mayor parte de los gastos de campaña se fue en ellos.

Muchos hablaron de manipulación de los ciudadanos con tanto mensaje nefasto, pero más que los ciudadanos, los manipulados fueron los mensajes. El caso de los ciudadanos es crítico, porque no hay educación para la recepción de medios, como tampoco hay formación política y menos memoria histórica. Eso sí, entre todos pagamos el reality político nacional con todo el despilfarro que esto implica.

¿Los culpables? Todos. Partidos, gobierno, sistema, medios, nosotros.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varias actividades a la vez.

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