El Cafecito

Política: inconsistencia educativa de muchos, hegemonía de pocos, por Gilberto Antonio Reza Barba

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El mundo de las ideas se centraliza en cada uno de los intereses que como humanos innatamente tenemos acerca de las cosas que nos causan atractivo. Operantemente, el ser humano fija mucho sus aprensiones a las cosas que le representan un atractivo visual, ya sea de orden físico, textura, color, etc. Tanta es la influencia de la visión en las personas que poseen la capacidad de desarrollarla con destreza, que indudablemente es una herramienta fundamental para el conocimiento y la generación de nuevas teorías.

Todo esto va encaminado a la construcción de una identidad con respecto a las diferentes filosofías o tendencias que han sobrevivido al transcurso de los años en los diferentes países del mundo. Tendencias que a su vez causan choque  concretamente por la filosofía  y los métodos de empleos de ésta. Pero en realidad, ¿hay identidad de pensamiento sobre las diferentes corrientes políticas en nuestra sociedad? ¿O todas nuestras ideas sobre partidos políticos están dadas por la influencia de personas cercanas que irracionalmente no entienden lo que idealizan o que lo comprenden y dan su punto más objetivo ante situaciones que necesitan ciertos grados de neutralidad?

Todas estas preguntas son causadas por una evidente inconciencia de las actividades políticas en una sociedad globalizada, más por el capitalismo que por un racionalismo que nos conduzca a ideas concretas y a críticas constructivas sobre las diferentes ponencias en un ámbito plenamente político, lo importante, el conocimiento de las diferentes ideologías y el sustento que tienen éstas en la sociedad, su aceptación y por qué de éstas. En un ambiente en el cual los medios de comunicación manipulan las ideas y venden formas de vida basadas en la mercadotecnia y el consumismo, es difícil para muchas personas una crítica y un conocimiento acerca de la política de un país en “desarrollo” como es México.

Una sociedad que no cuenta con los recursos necesarios para un desarrollo humano y académico, marca un futuro en crisis, fácil de manipular y sin complicaciones para infundar ideas erróneas sobre entidades sociales. Una vez más, todo recae en la educación. Actualmente se ve que los jóvenes que tienen la oportunidad de votar por vez primera ejercen este derecho de una manera impulsiva y sin un razonamiento sobre lo que verdaderamente implica el emitir  un voto al  candidato perfecto o imperfecto. Definitivamente, como se comentaba al empiezo del ensayo, de nuevo la visión y el enfoque de observación del votante forma parte fundamental para la elección del candidato (además de los prejuicios familiares, sociales y el ambiente político donde se desarrolla el individuo) y esta postura del elector es superficialmente elegida porque no hay una conciencia no nada más del candidato, sino de la corriente ideológica que éste representa y la tendencia política que se tendrá  en el caso de que resulte ser el elegido por la  “mayoría”. Es curioso ver cómo la mercadotecnia crea  falsos mesías de tendencias conservadoras, o que cambia la percepción de la gente a raíz de una modificación estructural en las efímeras y demagogas propuestas de tantos y tantos candidatos de diferentes corrientes, que  miran a la gente  simplemente como el instrumento utilizado por la técnica para llegar al ansiado poder fundamentado en métodos muy bien elaborados para lograr una eficiente campaña en la que, principalmente, se manejan intereses relativos al partido y al individuo y no elaborados bajo la verdadera política (el bien común).

Cualquier persona se da el lujo de opinar muy subjetivamente acerca de las ponencias, pero, en realidad, ¿sabe qué tendencias políticas existen y sabe a qué van encaminadas? Parece simplemente que la moda se apodera del racionalismo de las personas, si es que somos una sociedad educada para observar y dejarnos llevar por  la apariencia física o los prejuicios sociales, quiere decir que no estamos preparados para un ambiente crítico y que las decisiones importantes en cuestión política se dan a la ligera (como si fuera poco para el país todo el dinero que se gasta en campañas y todos los malos manejos que se dan  y que la sociedad no se da cuenta) y que pasa desapercibida para muchas personas por la cuestión educativa y social, donde es más importante el hedonismo de una pasajera y superficial tarde de recreación que el cultivo propio de pensamientos y reflexiones que nos permitan forjarnos un sentido crítico y contractivo, no nada más hacia una tendencia política, sino hacia una tendencia social, en la cual el ser humano es y debe ser capaz de modificar su entorno para llevar a cabo una verdadera política de bien común y no solamente una mediocridad enfocada a aspectos simplistas y efímeros de la vida que dan resultados superficiales a cuestionamientos razonables.

El próximo mes de julio el país está por realizar las elecciones para presidente de la república, la cual es una importante fecha para el destino que va a  seguir nuestro país en cuestiones generales de gobierno; tres vertientes políticas son las que tienen posibilidades de ganar en ésta, que tal vez sea la elección más reñida de la historia contemporánea de México. Y esta nueva historia, ¿se va a ir escribiendo con la ignorancia de muchos?, o si fuéramos verdaderamente una nación culta, ¿se escribiría con la conciencia más racional de la mayoría?

Por una parte, el neoliberalismo y la globalización, en teoría, son estados de pensamiento que dan una esperanza social a muchos y una esperanza económica a otros, pero en la práctica, lo único que se logra es una polarización de bienes materiales. Parece mentira que ante una expansión global de los medios de comunicación, muchos jóvenes y adultos no se den cuenta del voto que otorgan ni de la ideología que se está planteando al dar el apoyo a la corriente. Tal vez producto de un manejo globalizado, en donde se resaltan los intereses consumistas, pansexuales y superficiales, donde a la gente no se le permite que piense más de lo normal para ser manipulada y aprovecharse para un futuro de beneficios propios para una élite.

Es imprescindible que el trasfondo de todos estos conflictos recae mucho en la educación global que se le da al individuo y a las tendencias contemporáneas  socio-culturales, recae en los prejuicios sociales y familiares e indudablemente en la falta de una identidad y el manejo de una ideología base, en una hegemonía muchas veces conservadora que plantea objetivos macroeconómicos que no ayudan a la solución de problemas reales y base para el desarrollo humano. Pero es una realidad que día a día nos vamos a enfrentar, que aunque no es clara, es más necesaria que nosotros la clarifiquemos y que busquemos una tendencia que se acerque mas a la verdadera objetividad.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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