El Cafecito

Del abismo entre la esfera política y el pueblo, por Dorismilda Flores Márquez

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Test:  ¿tu político te hace caso?

1.  Estás en Internet, chateando con un guapo ucraniano (o una guapa ucraniana), cuando alguien osa tocar el timbre de tu casa; te asomas y ves que es tu político.  ¿A qué viene?

a)  A ver cómo estás y si necesitas algo.

b)  A pedirte que votes por él, se ha postulado para otro cargo.

c)  A invitarte a una excursión al Castillo de Chapultepec y la Basílica de Guadalupe.  La idea es llevarte a algún mitin de su partido, pero cree que no lo sabes.

2.  Después de zappear tres horas, encuentras un programa de televisión donde tu político está dando una entrevista.  ¿De qué habla?

a)  De tus necesidades y la manera de resolverlas.

b)  De cuán maravilloso que es su gobierno o su partido.

c)  De las cuentas de Montiel.

3.  Tu político pasa casualmente frente a una montaña de pacas de dinero.  ¿Qué hace?

a)  Pregunta inocentemente si alguien olvidó el dinero ahí.

b)  Le brillan los ojitos, cual McPato, y toma todo el dinero con movimientos rápidos, lo guarda en el portafolio, las bolsas del saco y hasta en los calcetines, no le importa que lo vean los demás.

c)  Lanza su celular contra una ventana para romperla, cuando todos van a ver el vidrio roto, guarda todo el dinero con movimientos muy muy pero muy rápidos, se va con los de la ventana rota, recupera su celular y pregunta si alguien sabe qué pasó con el dinero.

Resultados

Si contestaste con:

Mayoría de a: Tu político es lindo y a lo mejor también decente, proponlo para la presidencia.

Mayoría de b: Tu político es francamente nefasto, aunque debemos reconocerle que, al menos, no esconde lo que hace.

Mayoría de c: Tu político es una rata inmunda, ente indeseable, cosa horrible o equivalente, no le interesas en lo más mínimo, lo que quiere es acarrear agua a su molino que, dicho sea de paso, no es el tuyo.

El abismo

Se supone que la política es una actividad de todos, que los hombres instintivamente buscan la asociación política1, que nace del “entre-los-hombres” 2 y que es “el único medio para llevar a cabo la voluntad colectiva” 3.  Se supone, además, que vivimos en democracia y que ésta conduce a la participación de todos para tomar decisiones colectivas, a través de representantes ciudadanos4.

Suena maravilloso, pero también lejano, ajeno, porque no es algo que veamos que ocurra.  El común de los mortales vemos que hay políticos que vienen a buscarnos para que votemos por ellos, que repiten los mismos discursos de siempre, con las mismas promesas de siempre; y olvidan todo tres segundos antes de llegar al poder, luego, recuerdan que existimos en la siguiente campaña o cuando necesitan acarrear gente.  Vemos campañas millonarias que dicen poco – cuando logran decir algo, que no es muy seguido –; espectaculares y spots de televisión con las caras de nuestros gobernantes, candidatos y ahora también pre-candidatos, mientras hay calles sin pavimento, personas sin empleo y familias sin comida.  Vemos que todo el dinero usado en campañas y pre-campañas se va por un caño cuando al candidatito se le ocurre declinar a favor de un cuate o simplemente renunciar o dejar su hueso para ir en busca de uno más grande.  Vemos gobernantes que nos hablan de un México maravilloso, perfecto, sin problemas; y la imagen que nos dan nada más no concuerda con lo que vemos de corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo y demás.  Vemos que se habla de las cosas horribles de Montiel, Madrazo, los panistas, López Obrador, Bejarano, el Niño Verde, Elba Esther y otros muchos muchísimos; que ellos se ocupan de sus propias broncas y se preocupan por sus propias familias; pero nadie se ocupa ni se preocupa de la familia Pérez, que no ha comido en tres días, o de Sarita que no tiene dinero para ir a la universidad, y cuando alguien se ocupa, es una organización no gubernamental o una fundación de alguna empresa.  Vemos a los políticos en su mundo, en su esfera, discutiendo siempre lo mismo; y a nosotros, bonito pueblo, padeciendo siempre lo mismo.

Para no hacer esto más largo, vemos políticos no políticos, no democráticos, porque ni buscan que se haga la voluntad colectiva ni representan nuestros intereses, sino los de ellos.  Vemos que se alejan cada vez más, que se van trepando en un pedestal a la vez que buscan empujar al de al lado para que caiga.  Y los ciudadanos también nos alejamos, perdemos el interés en política, porque siempre es lo mismo, y no queremos votar, porque no vemos un candidato mejor, si acaso, uno menos peor.

Manuel Castells lo dice de mejor manera que yo, él habla de este alejamiento de la política en todo el mundo — ¿o acaso creíamos que era un mal sólo de México? — a medida que la gente “observa la incapacidad del Estado para resolver sus problemas y experimenta el instrumentalismo cínico de los políticos profesionales” 5.

De algún modo, ya no queremos a estos políticos que tienen cola que les pisen y que se reciclan enemil ocasiones en vez de dar oportunidad a nuevos valores.  Es más, a veces hasta nos preguntamos si será posible que haya otro tipo de políticos.  Cito a Guillermo Fadanelli:

“Tengo la impresión de que el único mirador desde donde podemos observar con relativa calma el futuro cercano de México es el pesimismo.  Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no sólo estamos lejos del mejor de los mundos posibles, sino que nos encontramos cerca de uno de los peores.  No tengo ninguna duda de que el año siguiente seguiremos en las mismas.  Si los políticos pudieran desaparecer de la noche a la mañana, entonces tendría una mínima esperanza; aunque no dudo que de inmediato serían sustituidos por otros hombres tan voraces como ellos” 6.

En fin, esto ha sido muy pesimista y poco propositivo.  Pero, de verdad, esta vez no sé qué proponer…  la anarquía no, definitivamente; salir a votar, acabar con el abstencionismo, sería muy bueno, pero vamos a llegar a las mismas figuras de siempre y tal vez la historia se repita por los siglos de los siglos…  entonces, ¿qué hacemos?  Si alguien sabe, escríbame por favor, prometo firmemente difundir sus propuestas en este maravilloso Cafecito.

Fuentes

1  Aristóteles.  La política.  Espasa-Calpe Mexicana.  México, 1995.

2  Arednt, Hanna.  ¿Qué es la política? Ediciones Paidós.  España, 1997.

3  Castrejón Diez, Jaime.  La política según los mexicanos.  Editorial Océano.  México, 1995.

4  Bobbio, Norberto.  Liberalismo y democracia.  Fondo de Cultura Econónimca.  México, 1985.

5  Castells, Manuel.  La era de la información.  Siglo Veintiuno Editores.  México, 1998.

6  Fadanelli, Guillermo.  “Tsunami para todos”.  En Nexos.  México.  Abril 2005, número 328.

Dorismilda Flores Márquez es licenciada en Comunicación Medios Masivos por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; edita El Cafecito (casi siempre de madrugada) y trabaja en varios puestos a la vez.

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