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El contacto con la realidad más tangible o no tangible nos da una percepción de experiencia ante un mundo en continuo cambio. La interacción entre el ser  humano como individuo (indivisible) le proporciona a este una relativa comprensión de la realidad. Con todo el conocimiento que tiene el hombre dentro del campo del humanismo se ha planteado formas de resolver problemas, de evolucionar, de hacer la vida cada día mas fácil y  entendible para las generaciones futuras. El propio hombre modifica el objeto para darle una facilidad sublimando su conocimiento hasta llegar a un punto donde la cognitividad es la base de una evolución social compartida en una variable social que se puede ir manipulando para lograr que en común el ser humano camine en un senda de evolución.

Podemos ver que después de lo anteriormente postulado es intrascendente no hablar sobre la experiencia, este es un punto clave en todo ser humano, la experiencia, que como en estudios posteriores a la teoría piagetiana se han hecho sobre gemelos monocigóticos  en los cuales se toma uno de estos y se recoloca en una familia mientras  al  gemelo que queda se le vincula con un ambiente donde no pueda gozar de una experiencia social, en donde se le nulifique, valga la redundancia el experimentar, pero podemos ver claramente que el nulificar al ser humano de la experiencia ya le esta dando la experiencia de nulificación que aunque sea distinta ante la experimentación social, arroja nuevos patrones de comportamiento, los cuales no se pueden prever directamente con el establecimiento de leyes. El ser humano es naturalmente un ser In Situo, el orientar la vida de un incauto hacia la no-experiencia, esto no es más el posicionamiento de este individuo en otro grado experiencial y por consiguiente en otro grado de conciencia. Pero la pregunta es: ¿A esto se le puede llamar conciencia social?, ¿o simplemente es un contracto subjetivo de lo poco que pude saber el individuo estando aislado de un mundo  y una cultura?, ¿acaso el hombre puede construir un mundo alternativo mediante el aislamiento que tenga coherencia con su propia naturaleza?  En la ciencia psicológica la construcción del conocimiento está llena de bifurcaciones cognitivas, en las cuales la verdad está en quien crea la verdad que le plantean, o sea, relativamente en quien lo crea. Pero ese no es el campo, podemos ver con lo anterior que indudablemente la experiencia en un tiempo y en un contexto sociocultural implican un aprendizaje social lineal y concreto en los primeros años de nuestra vida. Los conocimientos universales posteriormente nos dan una perspectiva más verdadera de lo que es  el mundo, ya no solamente lo que es en sí una experiencia en una cultura, sino el relativismo en el cual se desarrollan las culturas, ya sea internamente o como un relativismo  global de acuerdo a la cultura, que muchas veces se suele caer en un etnocentrismo dogmático que daña y ofende la inteligencia natural y cortical del ser humano. El entorno donde desde niños vamos construyendo nuestra percepción   se va modificando esencialmente e irónicamente con los contextos adyacentes en los cuales tenemos contacto con la realidad. Es muy normal el constructivismo,  verlo, admirarse de un natural proceso, pero quién se ha puesto a pensar en la comprensión de este proceso, en la epistemología básica en la cual los procesos cognitivos entran al cerebro y forjan  estructuras, según algunas teorías, cómo el niño asocia imágenes previamente vistas a nuevas experiencias, cómo da un reflejo de miedo ante cosas inesperadas, ante fenómenos que socialmente ha aprendido qué es un miedo, el problema de lo cognitivo es el cómo.

En tiempos arcaicos de la humanidad toda esta virtual comprensión parecería como  una energía sideral que podría ser de una manera u otra incomprensible para el cerebro humano. Pero con la cultura y una tendencia evolutiva en la asociación de grupos, el hombre ha traspasado la barrera de tiempo en la obtención del conocimiento y en el perfeccionamiento de este por medio de métodos científicos estructuralmente verificados; aquí cabe la pregunta, pero si los métodos científicos nos dan un camino a la verdad, ¿quien nos dice que estos están bien realizados?, ¿acaso la epistemología es un camino lineal hacia una verdad aislada?, ¿se necesitará hacer nuevos métodos y metodologías para ir mas allá de un acercamiento relativo a la verdad?  Es entendible la confusión en estos campos e incluso la relativización del conocimiento, porque lo vemos de manera cotidiana y  en esta cultura no tenemos infundida la ciencia o el conocimiento como motor de la evolución, no nada más de la sociedad en sí, sino del humano como individuo; se vive constantemente en relación con el objeto y no en relación  con la comprensión de este para tomar una elección racional.

El hombre en su experiencia social vive apegado al conocimiento de formas, texturas que dan significantes y significados a las diferentes creaciones socioculturales. Retomaremos algo de lo que dice Vygotsky en su teoría. Este teórico ruso habla claramente de cómo el ser humano puede conocer mucho del mundo en el que vive (significantes), pero comprender muy poco de esto (significados). Es evidente que en su planteamiento de nuevo forma y de una manera mucho más idealizada (definitivamente por el constructivismo en el que está basada su teoría) vuelve a retomar una idea de construcción y, sin lugar a duda, de experiencia sobre  la conducta. ¿Qué sería la conducta sin experiencia?, es un absurdo. ¿Qué sería la experiencia sin contexto sociocultural? Probablemente en nuestra época también sería un absurdo pensar en todo esto (aunque no se descarta  que en tiempos arcaicos esto habría sido plateado de diferente forma). A este tipo de cuestiones está ligado el fenómeno.

Primero debemos mostrar nuestras delimitantes. ¿Qué es un fenómeno? De un vocablo griego  “phainomenon”, aquel cambio, evento, captado por los sentidos. Es muy amplio este concepto, ya que como vemos, todo esto representa la posibilidad de generar conductas tanto subjetivas como objetivas que llevan una implicación social. Es claro que cotidianamente presenciamos fenómenos que por medio de nuestros sentidos se transforman en experiencias y que pueden o no generar conductas. Incluso el más mínimo movimiento observable puede representar la existencia de un fenómeno. Pero qué sucede cuando todos estos fenómenos son delimitados por un objetivismo, quitando el carácter de individual al fenómeno, es decir, el que se nos implanten ideas preconcebidas acerca de la experiencia fenomenológica cotidiana y que con este tipo de estructuras creamos mapas mentales con ideas preconcebidas sobre el fenómeno. ¿No suena familiar esto con la realidad que vivimos?, ¿acaso nuestra sociedad no ha estado en la construcción de paradigmas (explicaciones de la realidad vista desde una perspectiva muy general) que han limitado nuestra vida a experiencias de terceras personas  emulando la vivificación de la vida (valga la redundancia)? Es aquí el clímax del postulado en el que estamos. Como supuesto, el ser humano es libre, pero por más libre que sea, ¿tiene las herramientas tanto cognitivas como afectivas para afrontar experiencias de fenómenos dejando atrás las preconcepciones sociales?, ¿o simplemente es un títere, el cual la sociedad hace suyo para los eventos más pragmáticos?

Cabe mencionar que las diferencias individuales nos permiten moldear nuestra plasticidad cerebral para lograr ver las cosas de diferente forma y forjarnos un criterio “único”, pero en verdad estamos influenciados por las experiencias de los demás, por la carga de información verdadera o falsa de nuestro entorno. Simplemente de la manera más básica ya no somos libres de experimentar   limpiamente lo que está a nuestro alrededor.

Positiva o negativamente, vivimos rodeados de información en la cual debemos aprender a educar el criterio; qué difícil es el comprender lo innato de la experiencia humana, pero resulta fácil verificar los fenómenos observables e interesarnos por ellos. Podemos ejemplificar todo esto haciendo una comparación entre un niño que aprende a caminar con la ayuda de sus padres a un tiempo determinado de acuerdo a su desarrollo psicomotríz, el infante se ve limitado a las enseñanzas positivas de sus padres de la forma de caminar por medio de la imitación y con un reforzador (Bandura, Teoría del aprendizaje social), el niño aprende y logra llevar en su vida hábitos de caminar. Si hacemos la comparación con un niño que nunca fue enseñado a caminar por  sus padres o tutores (que lo ha habido), que ha aprendido a caminar solo cuando es la excesiva maduración psicomotriz lo que le permitió levantarse, apoyarse y poder empezar a  imitar el caminar; definitivamente será una experiencia más directa hacia la experiencia que pueda tener un niño al caminar. El primero fue delimitado, mientras que este segundo vivió la experiencia fenomenológica y no aprendió directamente el paradigma que le podrían haber mostrado sus padres, aunque todo esto le pudo haber traído consecuencias físicas negativas o positivas, como sería el aprender de una manera deficiente al caminar, o tal vez nunca haberlo hecho en  su totalidad.

Todo esto demuestra el gran peso de nuestra sociedad en los individuos y los diferentes tipos de experiencia que se dan en el ambiente. Uno como ser humano  no viene al mundo a creer todo lo que le implantan, vienen a crear una conciencia crítica sobre los fenómenos para el desenvolvimiento de la conciencia.  Si podemos experimentar sin que las preconcepciones nos afecten en su totalidad, evidentemente tendríamos una experiencia más subjetiva y podríamos realizar introspecciones más sutiles y únicas y al mismo tiempo, paradójicamente, podríamos construir puntos de vista  más objetivos basados en la comparación.

No se pretende crear la conciencia de que todos los paradigmas sociales están mal elaborados ni mucho menos que no nos sirvan como experiencias positivas para afrontar la realidad, sino se trata de crear conciencias más originales, que experimenten el fenómeno y que rompan el paradigma si este no les es funcional. La razón fundamental de hombre y por la cual  ha evolucionado en  sociedad es por su inteligencia, y porque quiere cada día construir un mundo más funcional (ya sea de una manera pragmática o filantrópica). Pero pasan los siglos y el hombre va, sigue, construye y destruye, niega o afirma, experimenta o deja que experimenten por él.  Es un continuo ciclo que por la funcionalidad, muchas veces el experimentar en cabeza ajena (valga la pena el coloquio), es lo que ya sea que sirva para esquivar obstáculos o para dejar de un lado el contacto con la realidad.

La conducta humana es bastante compleja, tanto que el mismo hombre es el único animal capaz de tropezarse con la misma piedra, pero al final, lo está experimentando, ¿no?

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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El mundo de las ideas se centraliza en cada uno de los intereses que como humanos innatamente tenemos acerca de las cosas que nos causan atractivo. Operantemente, el ser humano fija mucho sus aprensiones a las cosas que le representan un atractivo visual, ya sea de orden físico, textura, color, etc. Tanta es la influencia de la visión en las personas que poseen la capacidad de desarrollarla con destreza, que indudablemente es una herramienta fundamental para el conocimiento y la generación de nuevas teorías.

Todo esto va encaminado a la construcción de una identidad con respecto a las diferentes filosofías o tendencias que han sobrevivido al transcurso de los años en los diferentes países del mundo. Tendencias que a su vez causan choque  concretamente por la filosofía  y los métodos de empleos de ésta. Pero en realidad, ¿hay identidad de pensamiento sobre las diferentes corrientes políticas en nuestra sociedad? ¿O todas nuestras ideas sobre partidos políticos están dadas por la influencia de personas cercanas que irracionalmente no entienden lo que idealizan o que lo comprenden y dan su punto más objetivo ante situaciones que necesitan ciertos grados de neutralidad?

Todas estas preguntas son causadas por una evidente inconciencia de las actividades políticas en una sociedad globalizada, más por el capitalismo que por un racionalismo que nos conduzca a ideas concretas y a críticas constructivas sobre las diferentes ponencias en un ámbito plenamente político, lo importante, el conocimiento de las diferentes ideologías y el sustento que tienen éstas en la sociedad, su aceptación y por qué de éstas. En un ambiente en el cual los medios de comunicación manipulan las ideas y venden formas de vida basadas en la mercadotecnia y el consumismo, es difícil para muchas personas una crítica y un conocimiento acerca de la política de un país en “desarrollo” como es México.

Una sociedad que no cuenta con los recursos necesarios para un desarrollo humano y académico, marca un futuro en crisis, fácil de manipular y sin complicaciones para infundar ideas erróneas sobre entidades sociales. Una vez más, todo recae en la educación. Actualmente se ve que los jóvenes que tienen la oportunidad de votar por vez primera ejercen este derecho de una manera impulsiva y sin un razonamiento sobre lo que verdaderamente implica el emitir  un voto al  candidato perfecto o imperfecto. Definitivamente, como se comentaba al empiezo del ensayo, de nuevo la visión y el enfoque de observación del votante forma parte fundamental para la elección del candidato (además de los prejuicios familiares, sociales y el ambiente político donde se desarrolla el individuo) y esta postura del elector es superficialmente elegida porque no hay una conciencia no nada más del candidato, sino de la corriente ideológica que éste representa y la tendencia política que se tendrá  en el caso de que resulte ser el elegido por la  “mayoría”. Es curioso ver cómo la mercadotecnia crea  falsos mesías de tendencias conservadoras, o que cambia la percepción de la gente a raíz de una modificación estructural en las efímeras y demagogas propuestas de tantos y tantos candidatos de diferentes corrientes, que  miran a la gente  simplemente como el instrumento utilizado por la técnica para llegar al ansiado poder fundamentado en métodos muy bien elaborados para lograr una eficiente campaña en la que, principalmente, se manejan intereses relativos al partido y al individuo y no elaborados bajo la verdadera política (el bien común).

Cualquier persona se da el lujo de opinar muy subjetivamente acerca de las ponencias, pero, en realidad, ¿sabe qué tendencias políticas existen y sabe a qué van encaminadas? Parece simplemente que la moda se apodera del racionalismo de las personas, si es que somos una sociedad educada para observar y dejarnos llevar por  la apariencia física o los prejuicios sociales, quiere decir que no estamos preparados para un ambiente crítico y que las decisiones importantes en cuestión política se dan a la ligera (como si fuera poco para el país todo el dinero que se gasta en campañas y todos los malos manejos que se dan  y que la sociedad no se da cuenta) y que pasa desapercibida para muchas personas por la cuestión educativa y social, donde es más importante el hedonismo de una pasajera y superficial tarde de recreación que el cultivo propio de pensamientos y reflexiones que nos permitan forjarnos un sentido crítico y contractivo, no nada más hacia una tendencia política, sino hacia una tendencia social, en la cual el ser humano es y debe ser capaz de modificar su entorno para llevar a cabo una verdadera política de bien común y no solamente una mediocridad enfocada a aspectos simplistas y efímeros de la vida que dan resultados superficiales a cuestionamientos razonables.

El próximo mes de julio el país está por realizar las elecciones para presidente de la república, la cual es una importante fecha para el destino que va a  seguir nuestro país en cuestiones generales de gobierno; tres vertientes políticas son las que tienen posibilidades de ganar en ésta, que tal vez sea la elección más reñida de la historia contemporánea de México. Y esta nueva historia, ¿se va a ir escribiendo con la ignorancia de muchos?, o si fuéramos verdaderamente una nación culta, ¿se escribiría con la conciencia más racional de la mayoría?

Por una parte, el neoliberalismo y la globalización, en teoría, son estados de pensamiento que dan una esperanza social a muchos y una esperanza económica a otros, pero en la práctica, lo único que se logra es una polarización de bienes materiales. Parece mentira que ante una expansión global de los medios de comunicación, muchos jóvenes y adultos no se den cuenta del voto que otorgan ni de la ideología que se está planteando al dar el apoyo a la corriente. Tal vez producto de un manejo globalizado, en donde se resaltan los intereses consumistas, pansexuales y superficiales, donde a la gente no se le permite que piense más de lo normal para ser manipulada y aprovecharse para un futuro de beneficios propios para una élite.

Es imprescindible que el trasfondo de todos estos conflictos recae mucho en la educación global que se le da al individuo y a las tendencias contemporáneas  socio-culturales, recae en los prejuicios sociales y familiares e indudablemente en la falta de una identidad y el manejo de una ideología base, en una hegemonía muchas veces conservadora que plantea objetivos macroeconómicos que no ayudan a la solución de problemas reales y base para el desarrollo humano. Pero es una realidad que día a día nos vamos a enfrentar, que aunque no es clara, es más necesaria que nosotros la clarifiquemos y que busquemos una tendencia que se acerque mas a la verdadera objetividad.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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Vivimos en un  mundo con altos índices de una tendencia teóricamente hecha para un bien previsto, la globalización mundial ha hecho al mundo un objeto capitalista donde las diversas cotizaciones de la moneda y las divisas han materializado mucho al ser humano y lo han deshumanizado de lo que en verdad es su naturaleza, todas estas actitudes han llevado a un sinnúmero de fenómenos que hasta la fecha actúan sobre los individuos de una manera aparente o no, pero simplemente están ahí y forman parte de la realidad de cada día, de cada metrópolis, de cada ciudad y hasta de cada pueblo que sufre los embates de un mundo supuestamente globalizado y llenos de estrategias de “buen gobierno”, en las cuales los intereses de unos cuantos son los que destinan la senda de unos muchos y realizan la planificación circunstancial o dolosamente, determinando las clases y los estratos. Es una manipulación implícita en ocasiones, pero todo se da mucho por la lucha de poderes y por dejar atrás lo que en realidad da un significado conceptual a la palabra política, “bien común”.

En toda esta problemática social y tras una realidad corruptible casi en tu totalidad en casi todas las capas del poder, se da el concepto de estratificación social. La política, y no nada más en México, siempre ha estado implícitamente tratando de dar una “ayuda”  a  la humanidad, pero todo esto ha sido fundamentado en erróneas técnicas muchas veces usadas y que han dado la pauta para que la sociedad se divida, se estratifique y tome caminos muy diferentes, aunque sean todos parte de la misma comunidad.

La estratificación social es un concepto creado por la sociología, que habla directamente de un mal que ha estado presente en casi toda la humanidad; es una división social hecha por medio de estratos o capas, que subyuga el crecimiento  existencial, laboral, económico en la sociedad de una manera totalmente desigual y que ha tenido consecuencias catastróficas para muchos grupos de personas o el conjunto de subculturas que forman la sociedad. A veces se piensa que toda esta tendencia a la estratificación social es algo elaborado por la misma sociedad, pero yo diría que también es un proceso de la institucionalización política basado en el rechazo popular hacia algunos sectores y a una estratificación de personas, como si la humanidad se dividiera en hombres categorizados por lo que poseen.

A pesar de los intentos por erradicar esta tendencia, no se ha sabido de ningún país que en la actualidad no esté bajo este régimen de estratificación y, como ya se había comentado, las consecuencias varían mucho de verdad, ya que los bienes no son repartidos con la ecuanimidad necesaria para  el establecimiento de una justicia social y, además, el producto de la estratificación converge en que los ciudadanos con un status tengan mayor posibilidad de alcanzar bienes que los que poseen un status mucho menor. El cáncer que se vive en este aspecto se ve respaldado por la institucionalidad de la estratificación social (y los gobiernos que no apoyan a la realización no de un comunismo, sino de una base exacta contra los problemas de pobreza y marginación) y, además, otro aspecto que considero clave para todo esto, es que la estratificación social se va haciendo parte de una estructura social y enjaula a las personas en un rol subversivo ante las situaciones del sistema, ya que se va haciendo parte de la realidad estructural de un hecho social que se vuelve crónico y muy relevante para la realización de las actividades y de la vida misma en un persona que no tenga un status de alto nivel.

Hay mucha influencia social cuando la estratificación se pasa de generación en generación y esto hace a una persona enclaustrada en un rol determinado. Pero si hablamos de todos estos conceptos, podemos decir que la estratificación social también sitúa a las personas en un status, como ya se había dicho (que es una posición o un rol) y que definitivamente determina una clase social  casi absoluta para un grupo de personas y los pone en una situación social determinada. Algo aún mas alarmante, que va incluso en contra de la propia humanización de todo esto y que le impone una gran dosis de materialismo al concepto es que la estratificación tiene un fundamento económico que tiene un efecto en las oportunidades que se dan en la vida, es una materialización de la humanidad donde todos estamos flotando en un mar de ideas, pero para flotar necesitamos hundir a la persona de enfrente. Lamentablemente, a pesar de que se está luchando, parece algo inherente al ser humano que de generación en generación está perdurando y siendo parte de una realidad objetiva que se ocupa de la destrucción del verdadero concepto humano de las personas.

Una sociedad es un todo o una parte de de un todo mucho más grande, el ser humano nace ya en sociedad, crece y se desarrolla dentro de un ambiente, pero cada hombre forja su destino de acuerdo a las condiciones que le han regido desde que nace y si todas estas actividades progresivas son desarrolladas en un ambiente social bajo o alto, tiene un impacto preponderante dentro del rol futuro que vaya a tener una persona y de la posición o status que éste se pueda dar. Es difícil, debido a la estratificación, que se de un cambio en el estatus; cuando aparece esto, se le conoce como inconsistencia de status y es un fenómeno relevante dentro del contexto, aunque raro para la estratificación que se vive actualmente.

Actualmente en el mundo se vive una estratificación global, ya que no se da solamente  una división de estratos en una sociedad, sino que el mundo está expuesto a la categorización de esta realidad, esto explica muy claramente cómo apenas ocho países  son los que controlan implícitamente las manipulaciones comerciales y los planes futuros de las naciones más pequeñas y cómo esta estratificación global  se va extendiendo, porque estos países subyugan a la mayor parte de los pobladores de mundo y estratifican una realidad que, si la vemos desde un punto contextual, está destinada a la realización plena de los habitantes de este planeta.

Podemos hacer una ejemplificación de todo lo conceptualmente hablado anteriormente y veremos que es muy latente en nuestro ambiente. El desarrollo de las personas que viven en las áreas marginadas de Aguascalientes es muy pobre; tan solo en la actualidad, las colonias más pobres no cuentan siquiera con pavimento en sus calles y carecen también de alumbrado y alcantarillado público, y todo esto se da, porque las familias que viven ahí, no tienen un alto status en la sociedad y no son ayudadas, porque están en un rango menor y son marginadas y aplastadas por los intereses de gente que tiene un alto status, para quienes sí son cumplidas todas las peticiones que se hagan.

Cabe señalar que la estratificación es un problema latente que, si podemos decirlo así, hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, y no ayuda en ninguna manera  a la integración de la sociedad en un grupo bien limitado de personas que vivimos en común y que compartimos todos este territorio y contexto, que formamos parte de esta realidad objetiva que está ahí latente y que prácticamente no podemos cambiar. En este ejemplo se ve claramente cómo hay un problema de estratificación social entre las familias con alto grado de ingresos y las que tienen un status menor, y cómo estás últimas sufren constantemente de una estratificación social y tienen problemas para gozar plenamente de los servicios que deben de poseer y que todas las personas deben de tener en el sistema social.

Podemos ver que toda esta problemática social afecta también primordialmente al individuo en particular y que la estratificación social también influye en la manera individual del actuar en sus distintos roles de las personas, por eso la labor del psicólogo es muy importante para una buena terapia en que el individuo logre progresivamente una buena adaptación a sus problemas y, para el psicólogo, permitir  ver su estrato social, le da la pauta para hacer inferencias acerca de su comportamiento y cómo puede ayudarlo a salir a delante.

La estratificación social tiene un impacto psicológico latente en las personas, ya que de él se pueden producir desviaciones de comportamiento, principalmente en un estrato muy bajo, donde la realidad muchas veces supera la comprensión de la persona y la deprime, provocando una desviación en el comportamiento de éste y así teniendo un impacto muy profundo en cada ser.

Podemos ver que vivimos en una realidad afectada por la gran cantidad de masas y los problemas sociales están a la orden del día, la psicología se tiene que apegar al conjunto de técnicas para lograr el desarrollo del individuo; y definitivamente, la sociología y la psicología juegan un papel fundamental para el crecimiento humano, los conceptos sociológicos nos pueden ayudar para entender cautelosamente los problemas psicológicos y así, las ciencias de dan la mano mutuamente para tener buenos postulados acerca del tema.

La estratificación social afecta en lo económico, social y psicológico a las personas, pero todos podemos entender que ésta no es la verdadera naturaleza del ser humano y que a pesar del peso que tiene y los estragos que deja, es una realidad que hay que estar combatiendo constantemente para lograr que ya no haya más desigualdad social.

Gilberto Antonio Reza Barba es estudiante de Psicología en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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